La granja de los genes
Hagamos memoria, pensemos en los prolegómenos al hombre conectado y su desiderátum. A finales de los ’60, el ideal de la sociedad de consumo era el hombre impresionado. La Psicología conductista (behaviorista) y las ciencias sociales estuvieron al servicio del Marketing. El mercado era la sociedad opulenta, y su éxito como modelo dependía de la expansión del consumo. El modelo de vida opulenta americana generaba progreso industrial. Las técnicas de ingeniería del comportamiento progresaban paralelas a las necesidades del Marketing, y no al contrario.

El intento por “enchufar” a la sociedad a la máquina analógica unidireccional y unívoca, la tv, ha sido un ideal. Las Google Glass, son un paso más en la misma dirección del marketing definitivo. La diferencia está en la superación del hombre ‘Enchufado vs. Conectado’. Del hombre pasmado al servicio del consumo. Al hombre virtual empoderado al servicio de la social media, productor y consumidor en un mismo avatar.

Podemos en teoría remontarnos a los tiempos de los pueblos primitivos y ágrafos. Encontrar analogías caprichosas a los orígenes del hombre conectado. Y todas ellas validas, si las confrontamos con las teorías biológicas de la máquina de supervivencia, los genes, del evolucionista y etólogo, Richard Dawkins. Podemos entender la fenomenología de lo suprabiológico en la evolución humana, si aceptamos las arriesgadas hipótesis sobre nuestra conducta biológica.

Los intentos de la máquina de supervivencia, los genes, son “los responsables” del diseño evolutivo del hombre conectado. La tecnología y su entorno cultural han sido intentos fallidos y reiterados por conectar al hombre, en términos de superconciencia virtual programada. Su misión: encontrar un medio externo replicante parecido al lenguaje humano, pero con existencia fuera del cuerpo, útil a la granja de los genes, ‘El planeta tierra’. Tal prodigiosa hazaña, ha sido un hito para los anales de la actual evolución humana. Lo virtual es el salto cualitativo y cuantitativo del diseño de la máquina de supervivencia, ‘los genes’, por sobrevivir fuera del cuerpo humano en un medio virtual. ¡Sin la menor duda!

Quizás la social media y las redes sociales son una reiteración de una idea anidada en los orígenes biológicos de la sociedad conectada, o parte del diseño continuado de la evolución. De ahí su éxito y su expansión, como fue en su tiempo la evolución y desarrollo del lenguaje en los homínidos. Parafraseando al comunicólogo Marshall McLuhan. Podemos decir qué, las redes sociales, y la social media son extensiones racionales del ser humano. Hemos entrado en un proceso irreversible de reseteo de la humanidad. La alta conductividad que ofrecen las redes sociales y la social media, posibilitan una nueva dimensión del hombre inédita, para las ciencias, el marketing y el consumo.

La social media y las redes sociales resulta ser un trauma para Las personas alfabetizadas en el modelo analógico funcional del consumo, y la programación del ‘one way’ del marketing. La sociedad en modo pasmado, atónita a los mensajes unidireccionales de los rayos catódicos de la tv. Yo la llamaría “la infancia infeliz” de los medios de comunicación de masas del Siglo XX. Estuvimos atrapados pero no vencidos. No quiero convertir esto en una lucha retorica e ideológica sobre bien y el mal. Antes es una reflexión sobre la lo suprabiológico en ciernes, en este nuevo avatar de la humanidad.

“…Los replicantes ya no van salpicados libremente por el mar; están empaquetados en enormes colonias, los cuerpos individuales… (Richard Dawkins)” Resulta paradójico, pero no menos cierto, que el salto evolutivo de los genes del mar al individuo, no ha terminado. La máquina de supervivencia ‘los genes’ ha iniciado otro proceso de anidación o colonización, sin renunciar al individuo como trasporte. Lo virtual posibilita una nueva colonización global en persecución de sus fines, el diseño inteligible y hasta ahora imprevisible. El avatar individual de los seres virtuales, es una granja de genes, y una nueva colonización para el replicante inmortal.

Obligados a seguir el guion de los genes, pero esta vez, con el privilegio excepcional de ser testigos consientes, y relatores del nuevo paradigma de la evolución de la granja de los genes. “…Para el profesor de filosofía, Rodolfo Gaeta. Cualquier cambio que se quiera destacar, aunque se trate del formato de un asiento de bicicleta, se presenta como “un cambio de paradigma”. El tema merece algunas reflexiones…”

 

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