In Front of the Mirror


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Invasión de imbéciles

El escritor y filósofo italiano Umberto Eco, criticó duramente a Internet, en particular acusó a las redes sociales (RRSS) de haber generado una “invasión de imbéciles”, ya que “dan el derecho de hablar a legiones de idiotas”. La opinión del semiólogo se ha hecho viral en las mismas redes sociales criticadas.

La superioridad del espejo sobre la razón, (In Front of the Mirror) De niño solía esperar de los periódicos dos cosas con ansiedad irracional: los suplementos (cómic) y los laberintos (juegos). Hoy sigo esperando de ellos lo mismo, pero con un uso más racional del medio y del tiempo, el tiempo adulto. La realidad política convertida en cómic, y los artículos de opinión convertidos en laberintos.  Pocas cosas han cambiado desde entonces, por encima de las aficiones y los gustos.

Me complace leer las opiniones de Umberto Eco ¡y a quién no! Me hace volver a creer en la utilidad de los diarios de opinión, más allá de los blogs. A nadie le disgusta qué corra el aire fresco entre tanto dióxido de carbono ‘el moderno CO2’ como lo llaman los nativos digitales a la ‘apocalypse now’, dos letras y un número para definir un destino y un final. Un ejemplo más de los laberintos.

Resolver laberintos, es arriesgarse a emprender un camino y no hallar la salida esperada. El peligro está en inventarse uno mismo, nuevas reglas, por imperativo de la demanda social (lo político correcto) la opinión pública como moral social. El sí se puede “Yes, we can” es un nuevo revulsivo contra la realidad y la historia. Toda sociedad empoderada inventa su aceite (3en1) su “Yes, we can” que todo lo afloja, la rigidez, la contradicción, la resistencia, en definitiva aquello que no nos representa. La función del (3en1) es eliminar la conciencia ciudadana, en beneficio de lo protosocial, la tribu, las demandas y su postureo. Otro ejemplo de laberinto!

Umberto Eco, es de esos intelectuales y libre pensadores que no necesita intérpretes sobre sus opiniones; tampoco segundas lecturas complacientes. La pulcritud en sus ideas, bien construidas y bien acabadas, son invitaciones a la reflexión y la inteligencia (ahora llamada emocional) No digo qué estén acertadas, porque nadie tiene el recurso de la verdad. La genialidad en discurrir por caminos insospechados, vedados al sentido común (popular) es de agradecer, no toda la luz esta bajo la farola…

El espejo te devuelve siempre a la realidad, es tan jodido qué: si enfrentas tu realidad al espejo este es capaz de reproducirse hasta el infinito. Nunca contravengas la realidad de un espejo. La función de la opinión de un intelectual es enfrentar espejos, reflejar la otra realidad, la virtual e inacabada realidad; de ahí que pocos se atrevan a compartir los espejos. A nadie le gusta ver una versión de sí mismo no autorizada.

Como bloguero me veo afectado por las funciones sociales de los espejos, de las opiniones vertidas por Umberto Eco, sobre el mundo disruptivo de las redes sociales y el nuevo modelo de sociedad inteligente. Reflexionar no siempre ha sido gratis, y menos cuando nos vemos reflejados en la parte fea del espejo: “Es cierto! me veo como un web actor con derecho de hablar a legiones de idiotas” Quién diría que un bloguero emigrado del bar a las redes, como dice Umberto en su artículo, iba a ser parte de una tribu de imbéciles… «Para sobrevivir hay que contar historias» según afirma con certeza, Umberto Eco. Un laberinto que he resuelto hace tiempo, gracias a las redes sociales…

(*) Photo de Szinetar con Umberto Eco: El venezolano Vasco Szinetar reúne la mayor serie de autorretratos con famosos (In Front of the Mirror) hecho qué me ha servido de leitmotiv para este post dedicado a los imbéciles…

El paciente de San Francisco


big twitter

Los usuarios avanzados de Twitter no serán suficientes para salvar al ‘paciente de San Francisco’ cada vez más quemado entre los cyber-actores de las redes sociales, usuarios incapaces de entender e interactuar con el microblogging. Este paciente como en la película, también esconde una historia… Las nuevas virguerías incorporadas hasta hora, no han sido capaces de fidelizar, viejos y nuevos usuarios. Hace pocos meses, antes que cambiaran las tornas, y de su espectacular salida a bolsa, me atreví a opinar a contracorriente, y decir qué: «Sabemos qué: ‘la publicidad en twitter no vende’,  el caso twitter es ya historia viva para las escuelas de negocios y de marketing y publicidad, y una paradoja más para la sociedad hyperconectada; de ser así, es difícil entender el por qué de sus ingresos millonarios, y por qué, se le súper-valoro tanto en su entrada a bolsa… ( http://wp.me/p1GbSh-16n )…»

No me alegro de haber acertado en mi pronóstico, a contracorriente, de los entusiastas antropológicos social media y fans, empeñados en ver el lado equivocado de la promesa de negocio del microblogging. Por sorprendente y contradictorio que parezca, sigue teniendo un lado de negocio explotable, no valorado, quizás invisible para mentes cansadas, agotados en ver siempre el mismo lado iluminado del marketing.

«…Si sucede un evento ‘B’, se presume la existencia de ‘A’. [B entonces A]. Resolver los paréntesis y corchetes es parte de la disciplina de la ideología popular. Toda ideología dicotómica es primaria, animista y resoluta en sí misma, invariable. Es la fórmula predominante en los homínidos superiores. Es el mismo mecanismo regulador de la reputación y los rumores, en realidad son nuestros primeros algoritmos funcionales, construcciones ideales.  http://wp.me/p1GbSh-16n …»

La sociedad de la ‘información virtual’ nos ha devuelto a un estadio primario ontológico del conocimiento de la realidad, reconocimiento del ser: mecanismo de resolución de conflictos con el mundo tangible; las cosas (la realidad virtual) se presenta como: cierta, ciertas o falsa, falsas, sin términos medios (hoy lo tangible es lo virtual) No existen términos medios, matices, porque sería imposible para la sociedad hiperconectada fusionar tribus sobre matices inestables. La sociedad hiperconectada exige militancia de bandos reconocibles.

Twitter: tiene más de 500 millones de usuarios, lo que la convierte en un diamante en bruto sin tallar por ahora. Qué hacer con él, que sea diferente a todo lo intentado hasta ahora y sin éxito. La cuota de mercado (Market share) es aparente, es un espejismo en el desierto transitado. Hasta ahora todos apostamos por tres cosas, tecnología, innovación y número de usuarios, lo demás son regalías añadidas al pack.

Las estadísticas demográficas, no sirven de nada, porque miden objetos verticales estáticos y volátiles. Esos objetos se han movilizado horizontalmente, ya como individuos no existen para el mercado. La demografía no miden comportamientos, ni conversaciones, tampoco avatares. Busca individuos que no existen para el consumo tradicional. Se impone una demografía virtual, de los seres digitales.

Una recomendación: Si quieres tener amigos en las RRSS nunca contravengas, infrinjas el temible Trending Topic, después de todo este no dura una eternidad; al igual que las moscas tienen una vida muy corta, y menos memoria que los peces.

El votante zombie «ente político»


VOTE ZOMBIE

El zombie, los no zombie y tú

¿El votante zombie gana terreno? El surgimiento de un nuevo ente político «el zombie» está condicionando al resto de actores conocidos hasta ahora. El zombie, los no zombie y tú son nuevas realidades objetivas (avatares). Tres configuraciones de la personalidad política de los votantes necesarias en la neosecularización política. La desaparición de una de ellas invalida a todas las demás configuraciones y al proceso.

Su dicotomía así planteada, votante zombie, y no zombie nos plantean una secularización de alma/cuerpo: un dualismo metafísico. Si sustituimos la categoría alma por conciencia, explicaríamos mejor esta fenomenología desconocida en la era pre-digital. La extrañación de la conciencia social hacia un ente virtual superior a nosotros, con existencia propia, la ‘superconciencia’ horizontal formada por todas las supra-conciencias horizontales de la sociedad hiperconectada.

El concepto ‘zombie’ elevado a categoría política, aporta síntesis cualitativa a fenómenos y hechos de nueva factura y difíciles de observar si no se les conceptualiza en contexto. Es un vocablo que ayuda a entender conductas políticas difíciles de explicar sin la fuerza conceptual que este aporta.  La necesidad de llevar a cabo ciertas concreciones sobre fenómenos políticos inéditos, determinan el uso de conceptos descriptivos concretos y muy definidos. El votante «zombie» no explica la necrosis en sí, la muerte del ciudadano, solo la conducta última, no habla del cadáver, tampoco de una sociedad enferma, por que estas no existen para las ciencias sociales.

Una sociedad ‘estable’ es aquella que está sujeta a valores y participa de ellos, los reconoce y se reconoce en ellos, es la ciudadanía. Siempre tenemos la tentación de creer que si no se dan estas condiciones la sociedad está enferma; y no es así. Es contradictorio hablar de sociedades y de grupos humanos y personas como si fuesen lo mismo.

Comparar la sociedad con la biología y la humanidad es erróneo, lleva a equívocos. Podemos aceptar el símil de la sociedad como cuerpo, pero no humano. Las sociedades se degradan y evolucionan hacia otros estados de valores, no necesariamente ideales y sujetos a nuestra cosmovisión moral del mundo. Pero ello no las convierte en sociedades enfermas. Sí, puede que sean otra cosa, otra vaina, pero no están enfermas; las sociedades no se enferman. Lo correcto o incorrecto en sociedad es parte de la norma dominarte, la ideología. La sociedad enferma es una valoración doctrinal.

La decadencia de una norma no es enfermedad, es síntoma de disfunción de su representación como idea de la materialidad del momento. Las cosmovisiones son reafirmaciones de la realidad aparente del momento histórico. El porvenir de una nueva norma depende de su consenso y de su capacidad de evangelizar. La concentración de individuos sujetos a una norma se representa en una nube de puntos sobre una recta, lo contrario es la ausencia de norma.

Lo que trato de explicar aquí, y no sé si lo he logrado, es la aparición de nuevos actores históricos evangelizadores, configurando una nueva nube de valores inéditos, rupturistas, pero no decadentes, lo decadente no es lo que viene, es lo que se va. El Votante «zombie» el no «zombie» y tú, son realidades de un mismo proceso de cambio. Lo mismo sucede a nivel del lenguaje político hegemónico y sus conceptos orientativos, correctivos de la vieja realidad.

Una cosmovisión del mundo debe tener por necesidad sus propios ismos y su propio lenguaje amortizador de lo viejo,  su propia escombrera de la vieja realidad. El ejemplo más relevante y esquemático es el concepto de «regeneración democrática» una manifestación de la existencia de un lenguaje correctivo propio y hegemónico. Las sociedades no se regeneran tampoco la democracia.

La regeneración es una imposibilidad histórica en sí misma, es una contradicción a la evolución de las sociedades y al cambio. Si los procesos sociales y la historia se pudiera regenerar como los tejidos biológicos sería terrible para la humanidad; entraríamos en bucle, la historia no tendría sentido. Los valores y las normas serian verdades en sí mismas, toda realidad sería absoluta.

Las teorías historicistas que recrean estos episodios, que explican una naturaleza necesaria originaria de las sociedades y el hombre son totalitarias, responde a un orden superior de las cosas al individuo.  Regenerar la democracia suena bien, da a entender que existe un orden natural que ha sido pervertido, violado. (…)

El voto «zombie» describe el perfil de un votante cuya voluntad esta fuera de él, pertenece a una supra-conciencia virtual social media orientativa del voto, a un ser ajeno o extrañado del mercado vertical; lo que configura una supra-personalidad o avatar más allá del individuo conocido. De ahí mis tesis sobre la muerte del individuo, objeto y sujeto del historicismo marxista. Quien lo explica mejor es Karl Popper en su ensayo  «La miseria del historicismo»

Lo que yo llamo ‘supra-conciencia horizontal’, difiere del concepto ortodoxo marxista del ‘individuo’ alineado, ya que el individuo, del que yo hablo, no existe como sujeto, solo como objeto, lo que hace que la ‘supra-conciencia’ adquiera el rango o categoría de constructo.

El individuo enajenado así, es consciente de pertenecer a una conciencia virtual superior a él, a diferencia del alienado inconsciente marxista, ajeno  a su condición de alienado. La plusvalía del conocimiento aquí se hace colaborativa, distributiva, emocional;  son factores nativos del político Friki. “The enchantment factor and the likeability factor” los actuales motores de la historia, qué explicarían el perfil del voto «zombie»

“El empoderamiento de una nueva generación de magos de las máquinas inteligentes «machine Wizard» ha entrado a controlar el mercado. La «social media» es la herramienta por excelencia del mercado. La otrora política la basada en el ciudadano de «Rousseau», sólo representa la mitad del electorado (del mercado). La otra mitad no pertenece al «imperativo categórico de ciudadano» Las fuerzas que tradicionalmente cohesionaban a la sociedad como un «todo» indivisible, ya no sujetan las conciencias, ni las emociones. El concepto de ciudadano, ya no es una unidad política representativa, ni valorada como sustantivo. El friki remonta su dimensión virtual, a la política en un acenso de calidad y poder real”

El votante vertical histórico a diferencia del «zombie» no goza de una conciencia de autor, productor y consumidor, tampoco es un nativo digital. La personalidad del zombie, es la del cyberactivistas o voluntarista emocional, muy uniformada y radical, participativa y distributiva; forma parte de una supra-inteligencia consciente, fuera de él actor (avatar virtual).

El votante histórico es más bien de carácter ambivalente, dúctil y muy volátil, sensible al mercado y la estabilidad institucional, a los valores fijos del status quo del sistema. Son seres del marketing político de un mundo reducido a las audiencias y los espectadores fijos, seres integrados; son los consumidores del mundo sensible de las cosas reales adaptados al mercado político. Y los partidos tradicionales los justos productores de viejas y nuevas necesidades sociales; oferta, promesa, beneficio y oportunidad, las leyes reguladoras del mercado. Los votantes como receptores de mensajes.

El votante social media es parte de otro modelo de conducta y de mercado, aunque las leyes del mercado sigan siendo las mismas en su tiranía hegemónica. El prosumidor es un ser horizontal altamente disruptivo, depende de sí mismo, pero su ser social, no!. Es decir, su conciencia material es virtual nativa, es parte de la supra-conciencia horizontal, está fuera de su ser, pero consciente de su nueva naturaleza activista.

Hablamos de otro mercado más horizontal con las mismas leyes, el mercado no fallece, nunca lo ha hecho desde que el hombre es el creador de su propia  humanidad. Lo que llamamos humanidad hoy, debería llamarse simplemente mercado. Cambian los avatares no el mercado, quizás más inteligente, pero no por ello menos mercado. Lo que cambia es el regulador del mercado.

El votante «no zombie» se explica a través de la existencia del otro, el votante «zombie» ambos pertenecen a la sociedad hiperconectada, incluido tú, como factor de oposición necesario, cada uno de ellos explica la existencia dialéctica del otro y el proceso de secularización regulador de nuevos entes.

A propósito de «Je suis Charlie»


A propósito de «Soy Charlie, Je suis Charlie»

No existe libro o biblia conocida hasta ahora que nos proteja y nos haga invisible a las balas, incluido el Corán en formato eBooks Kindle. Gutenberg invento un sistema universal de exposición a las balas. Desde Galileo Galilei, aquellos que han osado publicar sus ideas por medio de este método, han sufrido sus consecuencias. La cárcel, las balas o la cimitarra islamista. Los libros han sido la antítesis a los chalecos antibalas. Charlie Hebdo cometió el pecado mortal de pensar con libertad, sobre el lado oscuro de la humanidad, el miedo.

¿El derecho al miedo?

Hemos distorsionado la legitimidad que tiene la sociedad a tener miedo como defensa racional y psicosocial ante la exposición constante al riesgo y al peligro «exterminio» «holocausto» La legitimidad la hemos ridiculizado etiquetándola en términos de odio colectivo ideológico. El concepto de «islamofobia» en los medios de comunicación tiene otras connotaciones ajenas al origen etimológico del concepto. Fobia es pánica, es miedo.

Los medios de comunicación social utilizan y elevan el concepto al rango categórico de «odio» «xenofobia» «vergüenza» Fobia no es odio, no nos equivoquemos, fobia es miedo. El terrorismo pretende crear en la sociedad condiciones de terror, de miedo, de pánico colectivo, especie de espada de Damocles, pendiendo sobre nuestras cabezas. Pensemos que no por desvirtuar el miedo este desaparece, y nos convertimos en pacifistas generosos de nueva generación, más demócratas, inteligentes, valientes y tolerantes, en fin, más virtuosos.

Si asumimos los hechos criminales sufridos como ataques terroristas a la sociedad, y los reconocemos como tales, sin ambigüedad ideológica alguna, sin despistes causales y bizarros «el mea culpa» Entonces, podemos decir que tenemos un escenario de guerra no ponderado, no reconocido por una de las partes. Los eufemismos no resolverán el conflicto de guerra abierta entre derechos humanos y democracia vs. Barbarie islamista. La sociedad empieza a percibir el estado de guerra, menos sus gobiernos, ajenos a las consecuencias políticas y económicas a mediano plazo.  «Calculo o rentabilidad política»

No estamos en un escenario de odios raciales, fanáticos y xenofóbicos. No confundir las consecuencias del terrorismo sobre la sociedad con el odio racista. El miedo, el pánico son mecanismos biológicos que preservan la vida, ante la exposición al peligro y la muerte. Otra cosa es el odio irracional e ideológico y dogmático a todo lo extranjero; que por desgracia subsiste en muchas sociedades como malestar y justificativo de todos sus males y desgracias sociales. En todo caso, éste sería otro tipo de miedo, sociocultural.

Mi tesis es muy simple: Sí, a Mahoma, sí, al Corán, sí a los Musulmanes, sí, al Islam. No, al integrismo entendido como «islamismo» No existe un islamismo bueno vs radical. El islamismo es una concepción politica de la teología, imperialista y  genocida, y factitiva. Volver a los califatos es un llamado renovado a la guerra contra los infieles. Política, Estado, Religión e Inmersión cultural Islamista, son un cóctel explosivo contrario a los derechos universales del hombre. De ahí la radicalización actual de un proyecto inviable de civilización retrograda, integrista, ajena a la evolución contemporánea de la humanidad y los derechos universales del hombre. Un modelo así de sociedad arcaica involucionada, que se niega a desaparecer, y en franco desafío a la humanidad; siempre morirá matando, «solución final» El vasallaje a Dios, es incompatible con la evangelización de la humanidad horizontal.

Para la civilización occidental la medida de todas las cosas es el hombre. Contraponer a Dios como hecho fáctico regulador del hombre, de la sociedad civil y el estado, es volver a la primitiva protosociedad animista temerosa de un orden superior spiritual regulador del cosmos. En el islamismo, militante, la ley política emana, no de la voluntad y libertad del hombre y la razón, sino de las leyes reveladas por los arcángeles, los profetas y los Califas en nombre de Dios; No existen leyes civiles, solo leyes divinas de obligado cumplimiento. «Sharia».

No son tiempos para las religiones, o por lo menos, tal cual las hemos conocido hasta ahora. El hombre ha construido su propio proyecto pragmático de convivencia política y cultural, basado en las ciencias exactas, el laicismo, la razón y la utilidad pública. Religión horizontal sin Dios. ¡Un mundo sin Dios! Se impone lo universal racional, a lo religioso y etnocultural. Las sociedades contemporáneas son cada vez más horizontales y disruptivas; menos dependientes de Dios y la multiculturalidad de la boina y la alpargata, se radicalizan, en una huida hacia adelante.

La ciencia, la tecnología, la colaboración, y la distribución social de bienes y servicios, imponen su racionalidad a cualquier otro orden superior e imaginario utópico. Se pertenece antes a una superconciencia universal colaborativa sin limitantes dogmáticos a la razón, que a una sociedad vertical y etnocultural, restrictivas del mercado; que a leyes medievales tribales de subsistencia endogámica, político-religiosa totalitarias.

No es una guerra de religiones, tampoco una cruzada bélica. El ocaso de las religiones, su marea baja, crea malestar en la sociedad abierta laica y democrática en franca expansión. La sociedad global se presenta ante las religiones como una amenaza a su modelo de vida arcaica y dogmática, centrada en el ombligo de Dios, como centro del universo. «La etnia» como único valor trascendental de la multiculturalidad, se radicaliza y mata en nombre de Dios, una vez más. ¡Como el cartero…!

Ante la imposibilidad de compatibilizar y relativizar su cosmología teológica con la ética científica, y los derechos universales del hombre. La yihad es la única vía del animal acorralado. No es morir defendiéndose, es atacar y destruir los centros de su poder económico y moral de los infieles occidentales, sembrando el terror, el contagio de la inseguridad y el miedo.

Las únicas vitorias morales de los islamistas son los asesinatos de civiles en nombre de Alá, en nombre de un Dios étnico poco piadoso y ajeno a la universalidad del hombre. Cada terrorista es un falso mártir, brazo ejecutor de Dios. En realidad un suicida no es un mártir, puede ser cualquier otra cosa; inclusive un imbécil útil o un cretino. Mártir es aquel ser. Que es sujeto de martirio en contra de su voluntad, y sin renunciar a sus valores. El suicidio es contrario a los valores de la figura del mártir. Los asesinos mueren  ajusticiados, no se convierte en mártires, es un contrasentido tautológico.

Los asesinatos terroristas islamistas, son crímenes contra la humanidad, no son,  ni serán nunca ataques a la libertad de expresión. Tampoco son un intento de silenciar la crítica, ni la mofa. Creerlo es ingenuo, es negar los fines últimos de la barbarie islamista. La guerra no es el cartero que llama dos veces. Basta una vez para enterarnos de su miseria. Los asesinatos y el terror son objetivos militares de los islamistas. No existe causalidad alguna con hechos particulares; reconocer el estado de guerra no convencional, es buscar una salida al miedo y a la espada de Damocles sobre la sociedad.

«Feuerbach se refería a ella con animosidad: El espíritu de la ciencia, según él, sería un espíritu totalmente opuesto al de la teología» No es difícil conjeturar lo mismo para la sociedad laica abierta y democrática, ajena a los hechos y actos religiosos. Las religiones se defienden convirtiéndose en una mercancía competitiva. El reino de Dios es ahora, es de este mundo material y tangible. Es el viejo modelo ideológico de la teología de la liberación. Una iglesia politica y militante. ¡El reino de Dios es de este mundo!

Cuando nos planteamos la utilidad pública de la religión en la sociedad actual, estamos en presencia de la desmitificación de los actos y hechos religiosos y su materialización como propiedad pública, sujeta a valoración y utilidad de todos. Aquello que no es mercancía, incluidas las leyes, no tiene utilidad pública alguna. ¡No, no nos representan!

Las sociedades actuales se construyen necesariamente con mercancías útiles y sensibles a la singularidad de la sociedad, en un mismo espacio y tiempo. ¡Todo es mutable, ya nada es imprescindible! La relatividad rige y gobierna la nueva moral social. El axioma resultante es «dentro de lo público todo, fuera de lo público nada» «Tesis contraria al Islam» El hedonismo horizontal está detrás de la cyberorganización social de la nueva humanidad. No es de extrañar que algunas religiones, unas más que otras se sientan acorraladas, por su inutilidad e incapacidad de anclaje social. Su factitivo es «morir matando».

¿Qué es el efecto «agujero negro» en una red social?


¿Cómo afectaría al marketing?

Todo nuevo conocimiento comienza con la detección de la existencia de un problema. Es el caso de la eficacia marginal del marketing y la publicidad con las redes sociales como problema. He tratado de hacer un enunciado hipotético de este problema: «Si una red social crece en número de miembros hasta alcanzar un (punto crítico) de cuyo valor exacto desconocemos hasta ahora. La red se enfría en esa misma proporción, hasta engullir cualquier campaña de marketing y publicidad» En una red social como FACEBOOK estaríamos más cerca del punto crítico y del no retorno de la inversión. Cuanto más grande es la red social, tanto mayor es la pérdida de eficacia del marketing tal cual lo conocemos hasta ahora.

Consideremos los miembros de una red social como elementos positivos para el marketing horizontal, para la conversación. Pero qué pasa cuando la carga positiva pasa a negativa en nuestra ecuación estratégica de mercado. A pesar de que nuestro mercado no sea la totalidad de la red social, sino una fracción insignificante de la red. La red social comienza a contraerse y a lo largo de ese proceso la estructura conocida amigable y viral del interior se desintegra. La red social conocida se enfría.

El enfriamiento de una red social es una consecuencia de su edad adulta, no de su muerte, no es vejez bilógica. Más bien es un síntoma de salud de su humanidad virtual en términos de avatares evolucionando hacia otras formas de cyberorganización social. Los agujeros negros obligan a una nueva reconfiguración de las teorías del marketing basado en Shock advertising o en el número de impactos visuales por internauta. ¿Cuál es su eficiencia? ¡Ninguna! Cualquier respuesta a esta pregunta es capciosa, está basada en la permanencia de una mentira proveniente del mundo vertical y de las audiencias y los espectadores. (Mundo ideal, mundo fáctico no virtual)

Las grandes redes sociales en su mayoría, y en particular las site de internet no han encontrado hasta ahora nada más que migajas e ilusiones ninja; la piedra angular del marketing hace tiempo que la tenemos conviviendo entre nosotros, pero encriptada. La fórmula «Wizard» de la piedra filosofal se resiste a develarnos sus secretos. Las técnicas de mercado rentable basada exclusivamente en los modelos verticales publicitarios y social media de nueva generación empiezan a mostrar síntomas de fatiga. Las nuevas habilidades humanas virtuales representan un paradigma, y una brecha algo más que generacional, brecha del conocimiento, que se nos presenta exultante e insondable.

Un ejemplo de improvisación y torpeza la tenemos en el «Mobile Marketing» algo que no termina de consolidarse. El huésped indeseado es la publicidad, incapaz de comunicar y ser amigable dentro de un espacio personal e íntimo como la ropa interior. Una cosa son las app «application» para comprar una pizza. Y otra es la aventura equinoccial de un polizón tratando de convencer el por qué está entre tus objetos personales e inteligentes. La publicidad de la oportunidad, la promesa y el beneficio aburren a la arañas. Y como todo arácnido y artrópodo repulsivo.

Confundir el tocino con la velocidad, no es un refrán, es el eslogan de un creativo y un científico social. Aquel que ve relaciones y vínculos donde otros no logran ver nada. La clave del conocimiento no la tiene ninguna ciencia en particular, es cuestión de método. La sociología y la antropología te permiten conocer mil y una cosas, pero el conocimiento y los paradigmas están en esa «y una cosa» Las mil cosas las vemos todos, son parte de la observación formal del conocimiento. Observar las cosas de una caja trasparente y formularlas se nos da bien. Pero los paradigmas están en la otra caja, la caja negra. Así trabaja el racionalismo crítico se fija en el excedente del conocimiento, en la «y una cosa» en las hipótesis arriesgadas.

El caso del BETAMAX y el VHS, estará en los anales de la historia como representantes del mundo vertical y analógico de la competencia, de los mercados estandarizados, de la sociedad fragmentada en espectadores, en audiencias, y en consumidores pasivos. ¡Le suenan verdad! Sobre todo revela lo efímero que resulta ser la tecnología, o la historia de una promesa. El problema no está en qué hacer con la basura vintage acumulada. Sino en descubrir las leyes que nos gobiernan en este nuevo avatar de la humanidad.

La humanidad hiperconectada supera las viejas leyes del mercado. Lo digital y la realidad virtual encuentran paralelismo con las leyes de la física y las matemáticas. No hay nada novedoso en formular leyes matemáticas que regulan las obras de los hombres como la “Ley de Moore. Ley creada por el cofundador de Intel, Gordon Earl Moore, que previó en 1965 que el número total de transistores integrados en un circuito sería doblado cada dos años. Teoría que se ha mantenido por más de 40 años y el pronóstico ha demostrado ser exacto” Y así podríamos nombrar más de una decena de ellas.

La sociedad occidental permanece más tiempo hiperconectado a una realidad virtual que a su viejo avatar material. De ello podemos observar comportamientos más cercanos a las leyes de la física que de lo biológico y la herencia cultural, o el marketing. De ese mundo disruptivo se desprende una nueva fenomenología del espacio virtual como nueva realidad. Que afecta a los rasgados conocidos hasta ahora de la evolución. ¡Nos obliga a conjeturar!

¡A ver si aprendemos de esto!

El individuo no existe, ni como concepto en una red social, lo que dificulta a mí entender el no poder conocer la personalidad del “consumidor” Cabe preguntarse por cuál es el lugar del individuo dentro de un universo tan grande de supra entidades complejas e hiperconectada. No confundir entidad con individuo, existen los avatares no individuos. Un avatar no es un individuo es una entidad perteneciente a una superconciencia compleja y diádico, la sociedad de los (0_1) los «seres digitales» que diría Nicholas Negroponte, el fundador del Laboratorio de Medios «Media Lab» del Instituto Tecnológico de Massachusetts MIT.

Dentro de una red social dependiendo del tamaño, la personalidad del individuo se diluye en una entidad mayor, la conversación. Mientras duren los vínculos y enlaces con la realidad material, la personalidad del individuo mantendrá su equilibrio entre realidades. «Toda masa física y virtual permanece en equilibrio entre fuerzas diametralmente opuestas, unas tienden a la expansión y dispersión y otras a la concentración de sus elementos. Sabemos de la existencia de un punto crítico de ruptura de dicho equilibrio en ventaja de las fuerzas centrípetas (internas) que tiende a contraerla y estrujarla. Se conoce como energía negativa los agujeros negros» Es la descripción del paso del individuo a entidad compleja.

Hasta ahora el marketing y la publicidad están siendo orientados a individuos, como objetos de personalidad «Craso error» olvidando la transición o paso de individuo a entidad compleja y horizontal, seres digitales hiperconectados. Toda acción de marketing es engullida al no encontrar a los individuos receptores.

¿Quién movió mi target de lugar? -Fuente ovejuna señor.

Tendemos a mirar el porvenir de una tecnología condicionados por su actualidad o estado operativo trascendente, y a través de ella misma, ni un metro más adelante, ni más atrás, ella nos condiciona con su interdependencia objetiva y material sujeta a su vida útil. Siempre ha sido así desde la invención de la rueda al descubrimiento de la partícula de Dios «Bosón de Higgs» El marketing actual es dependiente de los avatares de la tecnología. El marketing y la publicidad como tal se enfrentan a su peor teorema, la comprensión de la sociedad del mercado virtual; a sus objetos conceptuales tradicionales de estudio. En la actualidad estos objetos se aceleran hasta perderse de vista en los entornos digitales. Nada ya es igual, ni está como antes, fijo e invariable, predecible. La soberbia era tal que llamábamos diana a nuestro público objetivo, al target.

«…Una concentración de masa así, provoca un efecto de agujero negro «Black hole» al configurarse los viejos elementos de estudio “Los individuos” en superconciencia en sí, en entidad y personalidad virtual compleja, que cualquier acción de marketing que se aproximara a él quedara atrapada y no podría volver a salir, el llamado retorno de la inversión».

El factor Tora! Tora! marketing


¿CON3CTA2 O ATRAPA2?

¿CON3CTA2 O ATRAPA2?

Según el profesor y Coaching del Tao de los líderes, John Heider, el «Tao» es un principio; Y lo cito textualmente por su valor reflexivo «Si un principio se puede definir, no es Tao» «Tao es un principio. La creación sin embargo, es un proceso. Eso es todo lo que hay: principio y proceso, cómo y qué» y cito más «Tao significa, cómo ocurren las cosas, cómo funcionan las cosas. Tao es el principio esencial de la creación. Tao es Dios»

En la sociedad hiperconectada el marketing se enfrenta a un nuevo desafío, el conocimiento horizontal, o la construcción de modelos virtuales horizontales, no visibles, pero sí perceptibles. (En la realidad virtual no existe lo trasversal, ni lo tangible) El fenómeno lo he llamado «Factor Tora! Tora! Tora! Marketing» El mensaje encriptado, del nuevo marketing, solo es perceptible cuando ya lo tenemos encima. Poco margen o ninguno para la reacción. La tarea es aislar el mensaje «aislar a Dios». Hasta ahora hemos ido a remolque. Reconocer y separar «principio y proceso» son las tareas del marketing de nueva generación. Reconocer la existencia de un proceso y luego su principio, en realidad, deja muchas víctimas en la sociedad del mercado.

Las iniciativas y herramientas del marketing actual, nacen, crecen y se reproducen socialmente en las redes sociales; responde a iniciativas horizontales «commons» Recibimos sus impactos muy temprano, y reaccionamos los profesionales del marketing, muy tarde. Tora! Tora! Tora! Es el éxito del marketing commons. Hasta ahora somos incapaces de reconocer un solo principio, antes de recibir sus efectos. Se entiende por bien común un concepto complejo, que abarca o tiene aplicación o relevancia para las ciencias sociales. En realidad los grandes avances en el marketing social media, provienen de la actividad «Creative Commons» no en un sentido literal, pero semejante.

Tora! Tora! Tora! Marketing, define una actitud, un síndrome y un complejo, que afecta la actividad profesional del marketing actual. El cómo concebirlo y estudiarlo e incluso a qué nivel se aplica, nos darán ventajas. No hay detrás nada místico, ni revelador. El marketing de nueva generación está abocado al descubrimiento de las leyes de la sociedad hiperconectada y sus aportaciones del mundo «Creative Commons» a la ética del mercado y sus aportaciones al método.

Es el título de una película del género épico sobre la segunda guerra mundial «Tora! Tora! Tora!» El nombre proviene de la expresión “Tora, tora, tora”, el código utilizado por la Armada Imperial Japonesa para anunciar el éxito en obtener el factor sorpresa en el ataque a “Pearl Harbor” en la segunda guerra mundial. La observación pedagógica de las guerras y sus batallas, han dirigido el marketing Vintage, hasta nuestros días. Los mercados eran entendidos como escenarios de guerra y sus campañas. Se avanzaba sobre el cadáver de nuestros competidores.

Hoy es difícil entender e imaginar el marketing y la publicidad como colaborativo, amigable, sin agresiones ni víctimas. El marketing «crowdsourcing» es inconcebible,  porque niega todo lo aprendido. Los profesionales del marketing y la publicidad han perdido su poder de influencia sobre los hábitos de consumo. Reacciona ante los cambios, tarde y mal. La profesión se ha desprestigiado en los entornos digitales. Los expertos en marketing y publicidad, son víctimas sorprendidas por los bombardeos indiscriminados de un mercado que ha tomado el control. Cuando descubrimos un «proceso» es porque estamos a remolque; porque hemos sido alcanzados por su metralla.

El humor a veces es un mecanismo que nos permite avizorar el entorno. Y me refiero a lo extremista que suelen ser mensajes, como éste, que no tiene desperdicio: “Un joven solicita en una red social un consejo. «Tengo un problema muy grande. Mi padre está condenado a cadena perpetua por asesinato. Mi madre nos abandonó cuando éramos muy pequeños. Mis dos hermanas son prostitutas. Mi hermano trabaja en publicidad. Ahora he conocido a la mujer de mis sueños y quiero ser totalmente sincero con ella, pero ¿Cómo le puedo contar lo de mi hermano?»

El Factor Tora! Tora! Tora! Marketing. Introduce un nuevo enfoque radical, más allá del «Punk Marketing» pionero del declive de los expertos del marketing, no así, del marketing como actividad «científica», moleste a quien le moleste. El trasvase de la actividad de la mercadotecnia y la publicidad a la sociedad hiperconectada y empoderada, ha vaciado los modelos verticales «auténticos arsenales» y los escenarios de guerra, simples maquetas Vintage.

Este factor introducido por la sociedad hiperconectda, es desconocido en su principio, no así, su proceso. Seguimos sin poder aislar su letal principio «Dios» El creador no es visible para las herramientas ideológicas del marketing, como tampoco es visible la gravedad cuando vemos caer una manzana. Es un experimento visible a la razón y u hecho experimental universal. Pero no por ello válida para el racionalismo crítico, según Hegel. Las fuerzas que operan son invisibles a la razón no científica.  Todo conocimiento alguna vez se ha enfrentado a tales paradojas. Hoy el Marketing y la Publicidad han cedido su protagonismo histórico, para estar a remolque de la sociedad hiperconectada.

La posible solución al desafío del  «Factor Tora! Tora! Tora! Marketing» está en adelantarnos al factor sorpresa de los cambios. El cielo será de quienes prevean los ataques, y no de quienes respondan a ellos, en una suerte de acto reflejo de defensa y sumisión. En un escenario de mercado disruptivo, la respuesta es «crowdsourcing», ser parte del invasor y no el invadido. Actualmente no disponemos de herramientas, no intrusivas, que nos introduzcan en la gran conversación horizontal, que son los mercados «tesis del Manifiesto Cluetrain» La conversaciones horizontales se han convertido en un anatema (maldición) del marketing y la publicidad. No por reconocer la importancia capital «social media como paradigma» y las redes sociales, resolvemos nuestras deficiencias de conocimiento del medio.

La ilusión del saber inmediato

El nuevo desiderátum del (marketing y la publicidad) es alcanzar una fisura que nos permita ir más allá de la evidencia virtual aplastante de sus efectos. El marketing y la publicidad se generan social y horizontalmente, son creaciones colaborativas «Commons» populares. La profesión va a remolque. Recibe sus impactos (sus bombas) para enterarnos del cambio de paradigma, mal y tarde.

Extasiados y afectados por la evidencia de «la ilusión del saber inmediato» de la humanidad hiperconectada y virtual. Vivimos descompensados, más tiempo en lo virtual «natural» que en el mundo real «material». La cyberorganización de la humanidad ha afectado nuestro parking de objetos inamovibles, de los humanos, los viejos monos, conocidos hasta hace muy poco como audiencias inertes, publico objetico. Entiendo que sobre fenomenología social, los expertos del marketing, se encuentran extrañados de su medio, los objetos fijos, las estadísticas, los targets y las leyendas urbanas.

Quizás el mundo material relacional, ya no se encuentra allí, como espacio reconocible real, o espacio psicosocial de los homínidos evolucionados hacia a otras capacidades inéditas en la «ZOOna de confort» de los humanos. Se evoluciona dentro del mercado, fuera de él no hay oxígeno. Es la imposibilidad a renunciar a nuestra naturaleza de animales del mercado. Al final, los mensajes seguirán estando encriptados e impermeables para la mayoría de los profesionales adictos al método Vintage de los objetos experimentales e inamovibles. Las viejos target materiales de audiencias y espectadores y público objetivo, se han volatizado.