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Invasión de imbéciles

El escritor y filósofo italiano Umberto Eco, criticó duramente a Internet, en particular acusó a las redes sociales (RRSS) de haber generado una “invasión de imbéciles”, ya que “dan el derecho de hablar a legiones de idiotas”. La opinión del semiólogo se ha hecho viral en las mismas redes sociales criticadas.

La superioridad del espejo sobre la razón, (In Front of the Mirror) De niño solía esperar de los periódicos dos cosas con ansiedad irracional: los suplementos (cómic) y los laberintos (juegos). Hoy sigo esperando de ellos lo mismo, pero con un uso más racional del medio y del tiempo, el tiempo adulto. La realidad política convertida en cómic, y los artículos de opinión convertidos en laberintos.  Pocas cosas han cambiado desde entonces, por encima de las aficiones y los gustos.

Me complace leer las opiniones de Umberto Eco ¡y a quién no! Me hace volver a creer en la utilidad de los diarios de opinión, más allá de los blogs. A nadie le disgusta qué corra el aire fresco entre tanto dióxido de carbono ‘el moderno CO2’ como lo llaman los nativos digitales a la ‘apocalypse now’, dos letras y un número para definir un destino y un final. Un ejemplo más de los laberintos.

Resolver laberintos, es arriesgarse a emprender un camino y no hallar la salida esperada. El peligro está en inventarse uno mismo, nuevas reglas, por imperativo de la demanda social (lo político correcto) la opinión pública como moral social. El sí se puede “Yes, we can” es un nuevo revulsivo contra la realidad y la historia. Toda sociedad empoderada inventa su aceite (3en1) su “Yes, we can” que todo lo afloja, la rigidez, la contradicción, la resistencia, en definitiva aquello que no nos representa. La función del (3en1) es eliminar la conciencia ciudadana, en beneficio de lo protosocial, la tribu, las demandas y su postureo. Otro ejemplo de laberinto!

Umberto Eco, es de esos intelectuales y libre pensadores que no necesita intérpretes sobre sus opiniones; tampoco segundas lecturas complacientes. La pulcritud en sus ideas, bien construidas y bien acabadas, son invitaciones a la reflexión y la inteligencia (ahora llamada emocional) No digo qué estén acertadas, porque nadie tiene el recurso de la verdad. La genialidad en discurrir por caminos insospechados, vedados al sentido común (popular) es de agradecer, no toda la luz esta bajo la farola…

El espejo te devuelve siempre a la realidad, es tan jodido qué: si enfrentas tu realidad al espejo este es capaz de reproducirse hasta el infinito. Nunca contravengas la realidad de un espejo. La función de la opinión de un intelectual es enfrentar espejos, reflejar la otra realidad, la virtual e inacabada realidad; de ahí que pocos se atrevan a compartir los espejos. A nadie le gusta ver una versión de sí mismo no autorizada.

Como bloguero me veo afectado por las funciones sociales de los espejos, de las opiniones vertidas por Umberto Eco, sobre el mundo disruptivo de las redes sociales y el nuevo modelo de sociedad inteligente. Reflexionar no siempre ha sido gratis, y menos cuando nos vemos reflejados en la parte fea del espejo: “Es cierto! me veo como un web actor con derecho de hablar a legiones de idiotas” Quién diría que un bloguero emigrado del bar a las redes, como dice Umberto en su artículo, iba a ser parte de una tribu de imbéciles… «Para sobrevivir hay que contar historias» según afirma con certeza, Umberto Eco. Un laberinto que he resuelto hace tiempo, gracias a las redes sociales…

(*) Photo de Szinetar con Umberto Eco: El venezolano Vasco Szinetar reúne la mayor serie de autorretratos con famosos (In Front of the Mirror) hecho qué me ha servido de leitmotiv para este post dedicado a los imbéciles…

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8 comentarios en “In Front of the Mirror

  1. Estimado cyberamigo Jaume:
    Estimado cyberamigo Desmond Morris en su célebre libro, de esos que hacen época y hacen escuela… The Human Zoo, también traducido como El zoo humano. En apariencia la evolución se habría detenido, pero en realidad estaba en ‘modo stamby’ esperando un medio para continuar su diseño, la expansión de los genes agiotistas, como denomina el evolucionista Richard Dawkins. Comparto la tesis de Dawkins: Somos maquinas de supervivencia, autómatas programados a ciegas con el fin de perpetuar la existencia de los egoístas genes que albergamos en nuestras células. En realidad somos simples anfitriones. Aquellos anfitriones incapaces de sobrevivir en la nueva humanidad (el medio virtual) no sobrevivirán al impacto de la sociedad hiperconectada… Los genes han reiniciado la máquina de la evolución al reconocer un nuevo medio, para un nuevo diseño.

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  2. He vuelto a leer el artículo y ya no queda rastro de despiste químico alguno, así que puedes borrar tranquilamente estos comentarios nuestros sin interés para otros lectores (si te parece oportuno, por supuesto, solo me faltaría darte consejos después de darte un disgusto que, insisto, era justo lo contrario de lo que pretendía). Ahora soy yo el que se va de tu blog bastante mustio, pero volveré, claro que volveré (a veces no localizo bien ciertos blogs por los lemas y seudónimos utilizados, algo que no sucede en el tuyo ni en el mío).

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  3. Freud diría que la química es muy puñetera, amigo, nada más que eso, qué nivel betún, hombre. Además eso es lo de menos en tu buen artículo (únicamente hago comentarios en los que me gustan, quédate con esto que te escribo entre paréntesis y olvida lo demás, que aquí no estamos para abochornarnos sino para aprender unos de otros y, de paso, divertirnos; lamento sinceramente haberte entristecido, con lo que a mí me gusta hacer reír porque siempre sobran lágrimas en este mundo). En cuanto a tu discapacidad, peor es la mía, que soy cojo severo por culpa de la polio y me caigo a las primeras de cambio en cualquier parte: no me gusta caer, claro, pero me quedo con el hecho de que caigo bien, es decir, nunca me he roto ningún hueso al caer. Venga, un abrazo desde Oviedo y a por la próxima entrada.

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  4. Me parece que es el mismo fenómeno que describes en un artículo anterior sobre la prensa. Creo que muchos intelectuales y profesores universitarios tienen miedo de perder autoridad frente a la realidad 2.0. Así se extinguieron los dinosaurios, por no saber adaptarse.

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  5. Una vez más abochornado, he quedado sin escusas:
    Cometí un error, y lo peor de todo, no de principiante, sino de iletrado. No es la primera vez que corrijo un error supino, y al corregirlo, insisto en el mismo de forma ridícula. No sé qué diría Freud, sobre este tipo de fallos. Soy disléxico, y a veces me veo traicionado, con la vergüenza y la rabia que ello me produce. Espero ser disculpado… Se leer una formula química, y diferenciar entre: átomos, moléculas y enlaces químicos (valencias) pero hoy he quedado a nivel del suelo, nivel betún… Gracias por las correcciones… ¡Námaste!

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  6. La química es hermosa (para mí, claro) pero complicadilla, Manuel, por eso tenemos fama de duros los profesores de esa asignatura; pero la dura es ella, no la mayoría del profesorado que intenta explicar lo que sabe sobre esa ciencia. Algo más (y disculpa por ser tan puntilloso): MONO hace referencia al número de átomos de oxígeno en la molécula, al igual que el DI (en este caso CO y CO2 respectivamente). Ojo con el CO (nos mata sin que nos enteremos). El CO2 contamina la atmósfera y acabará matándonos a todos igualmente si no ponemos remedio cuanto antes (ya está aquí el calentamiento global, por ejemplo). En cualquier caso, todo esto es secundario en tu entrada, que se entiende perfectamente: que levante la mano quien sea perfecto en sus artículos, no la levantaré yo. Un abrazo.

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  7. Pido disculpas, es Dióxido de carbono, no preste la debida atención cuando escribí el post. Gracias por la corrección José Ángel… “la diferencia esta en el numero de carbonos de cada uno, el prefijo MONO hace referencia a un carbono, y el DI a dos moléculas de carbono…”

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  8. Eco es Eco, o lo tomas o lo dejas. Yo lo tomo desde El nombre de la rosa. (Una aclaración al margen: no confundir el monóxido de carbono, CO, con el dióxido de carbono, CO2; ambos son puñeteros para nuestra salud, pero distintos)

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