¿Rebelión en las filas históricas del Copyright?

Shepard Fairey, artista urbano, ‘Street Art’

Podemos demostrar que somos los autores de una obra, no así, sus creadores. Porqué crear, lo que es crear, es un atributo exclusivo de los “dioses”. Nosotros los homínidos, cuando mucho, lo único que podemos hacer son obras derivadas. Pretender crear de la nada (Ex nihilo) es imposible para un humano. Cualquier teoría sobre la capacidad de autogénesis del hombre es ciencia ficción. Toda obra del hombre, su progreso y su accenso social, son obra derivada, bien, por recreación o imitación, transformación, modificación o adaptación. ¡No hay más! (…)

¡Y Dios creo al hombre a su imagen y semejanza! (Génesis1:26). ¡Somos obra derivada! Es una sentencia que aparece en la cosmología de todas las religiones a lo largo de la civilización. En conclusión, los homínidos somos obra derivada, lo que podría estar detrás de nuestra limitación o acceso a la creación. Cualquier intento por parecerse a los dioses pasa por un pacto desesperado a lo “Fausto”, con poderes y fuerzas desconocidas.

El litigio, a modo de vendetta, de la poderosa Associated Press (AP) contra el artista urbano del graffiti Shepard Fairey, me tiene consternado, pienso que es arbitrario, invidente y fuera de los tiempos que corren de sociedad conectada y de la ciberorganización de la humanidad. La persecución judicial del reputado artista del ‘Street Art’ y diseñador grafico, por violación de derechos de autor, copyright, por el uso sin autorización de la foto de Barack Obama, propiedad de (AP).

Esta nueva escalda de acometidas ejemplificantés de escarmientos y vendettas judiciales, son el preludio a nuevo marco o cruzada contra los infieles del copyright. Ello nos tiene que aleccionar a todos, sobre las viejas practicas de los derechos de autor y sobre los años venideros de luces y sombras de héroes y villanos, que se ciernen sobre la sociedad horizontal, la sociedad postvertical.

El retrato de Obama a lo Ché Guevara y a lo Marilyn Monroe, fue realizado por el popular artista Shepard Fairey, conocido o reconocido icono del arte callejero, el arte urbano, ‘Street Art’. Su retrato de Barack Obama con la leyenda “Hope” fue utilizado por el actual presidente de los Estados Unidos durante su campaña presidencial. La obra forma parte actualmente de la colección de retratos de la National Portrait Gallery del Museo Smithsonian de Washington (USA)

Para mostrar su apoyo a la campaña de Barack Obama, en Los Angeles, California, el artista del Street Art’ Shepard Fairey creó un collage compuesto de serigrafías a gran escala, con los colores blanco, rojo y azul de la foto del candidato a presidente de los Estados Unidos de América. Al cartel lo llamó esperanza (Hope)

Sus efectos fueron inmediatos y virales. ‘Trending topic’. Los organizadores de la campaña se dispusieron a imprimir los carteles y pegatinas del retrato artístico de Obama ‘Hope’. Y los fervientes partidarios ‘fans’ del candidato Obama, no tardaron en colgar en sus páginas web una versión descargable del diseño para diferentes medios de reproducción y soportes gráficos y souvenir. Las ciudades, pronto se llenaron de camisetas, insignias, y poster del ‘SuperStar’. Así la esperanza (Hope) y el (Progress) se había convertido en la imagen más reconocible de la campaña del candidato, hoy presidente Barak Obama. Un autentico icono para el pop art, a lo Marilyn Monroe y Ché Guevara.

Me costaría mucho imaginar a Alberto Korda, autor de la fotografía más famosa del mundo sobre el Ché Guevara, demandando al artista Jim Fitzpatrick por la obra derivada de dicha fotografía. La representación artística en formato de la serigrafía, del Ché y posterior símbolo e icono del pop-art, patrimonio popular e histórico, un clásico. Como tampoco podríamos hacerlo con el fotógrafo George Barris, que retrato al ‘sex simbol’ de las décadas de los 50 y60 Marilyn Monroe. Pienso que no eran hombres de demandas, si de realidades históricas, como artistas. Que sepamos Barris nunca demando a Andy Warhol por el uso derivado de la fotografía del símbolo sexual de los ´60. Los tres compartieron gloria, Barris, Marilyn, Warhol.

Marilyn Monroe, Angela Davis, Bob Marley, Billie Holiday, John Lennon, Mao Tse-Tung, Malcolm X, El Ché, Truman Capote, Mandela, Mick Jagger, Rosa Parks, Gandhi, Frida Kahlo, Los Beatles, Teresa de Calcuta y Jesucristo… Entre muchos otros iconos que se convirtieron en musas del ‘Street Art’ y el pop-art de los años 60 y 70 del siglo XX hasta nuestros días. En la era de la sociedad conectada, también asistimos a una nueva generación de artistas callejeros como Shepard Fairey, Bansky, y de musas como Barak Obama, para el disfrute de artista del Street Art y el Pop Art.

Existe una semejanza historica razonable, entre las leyes del Copyright del Siglo XXI y la ley seca (prohibición) de 1920 en Estados Unidos de América. Y es el ridículo y el esperpento, el fracaso y la marginalidad. La sociedad conectada encuentra barreras a su naturaleza, cercados de espinos, en unas leyes extemporáneas y alejadas de la nueva realidad basada en la sociedad tecnológica y conectada, de prosumidores y nativos digitales.

El Copyright es posiblemente hoy, como realidad historica, una aberración, un reducto prehistórico para la sociedad digital, un obstáculo, una pieza arqueológica de museo; y se hace más evidente y patente en las persecuciones sumarias, a rabiar, contra el arte y los artistas, en una huida hacia delante.

Es paradójica la relación Arte y Copyright. Hagamos historia: El reclamo a la protección de los derechos de propiedad de las obras de los artesanos, fue un clamor reivindicativo durante algunos siglos, por parte de los artesanos y gremios, hoy conocidos como artistas. Fueron conquistas y motores en su tiempo del desarrollo de la sociedad pre-digital.

Son los mismos de ayer, pero evolucionados, con una nueva supeconciencia motora de la sociedad conectada y digital.  Los que hoy reclaman una visón más amplia y menos restrictiva de los usos y abusos del Copyright contra la sociedad conectada y virtual;  productores de una nueva humanidad.

Señores cruzados del siglo XXI. Associated Press (AP) and company. No por negar la realidad o cerrar los ojos al mundo, éste va a dejar de cambiar. Los tiempos de vengadores (Avengers) son para las historietas de comic. El mensaje escuece y duele: ¡Hope! ¡Obey!

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