La ‘eticidad’ perdida, en Jürgen Habermas


la eticidad perdda

La visión apocalíptica de la sociedad globalizada, pareciera ser inherente a la profesión de sociólogo y la antropología cultural, no es exclusiva de las ciencias políticas; responde a una idea mecanicista de un modelo ideal que subyace desde los inicios de sociología como ciencia de la denuncia «Ciencia subversiva» que explicaría los fenómenos y hechos sociales, incluso los vitales, por medio de las leyes mecánicas del movimiento, y la ética.

La moral y la ética como primera ley mecánica. La sociedad tiene una explicación ética, (inicio del movimiento) y ello, con independencia a la teoría social científica y de los grandes ismos históricos y existentes «la sociología militante» «la sociología comprometida» son en principio ‘rousseaunianas’, románticas, y moralmente correctas, no se discuten, son ‘asertos’. Disociar el carácter moral de los hechos sociales, se me antoja imposible, en cualquier obra de sociología y antropología.

Es la idea del hombre moral, creador de la sociedad justa como bien común, objetivo último, y destino natural del hombre. Es en parte la teoría “Del buen salvaje, al buen revolucionario” de Carlos Rangel ‘El principal mito a rebatir por Rangel es lo que él identifica como una versión adaptada del mito del buen salvaje y la Edad de Oro – mitos del Viejo Mundo’ La naturaleza del hombre corrompida por la vieja civilización occidental. En el intelectualismo de izquierda, el mito está muy difundido, arraigado como un tubérculo, y poco cuestionado. La superioridad moral de la izquierda bebe de este manantial eterno y cíclico de verdades absolutas.

El fin moral de la sociedad es por su propia definición reduccionista e ideológico, y dogmático, de ahí el derecho natural como incuestionable. No se puede partir de un ‘aserto’ apriorístico e histórico, para hacer ciencia, ni política. Una cosa es opinión y otra constatación empírica, base del derecho positivo. Leyendo el ensayo de «Jürgen Habermas | La sociedad posnacional» te explicas muchas cosas, y todas basadas en la ideología progresista de un estadio natural ‘superior’ de la humanidad, corrompida por el capitalismo, los mercados, y la globalización (el despojo). Ya no es el Tío Sam «Uncle Sam» el enemigo de la sociedad natural (ética socialista) ahora son los mercados y la globalización como obstáculo a la felicidad.

La sociología comprometida y la teología de la liberación son expresiones decimonónicas sobre la eticidad social corrompida. Representan ambos una idea inversa del relato original del Titán amigo de los mortales. En este caso Prometeo, convertido en héroe social, tratando de recuperar el fuego robado por los dioses del capitalismo, devolviéndoselo lo a los hombres. La eticidad es la idea de ver un origen ético y moral en las cosas, que difiere poco o casi nada en su forma, al dogmatismo religioso y al primitivismo animista.

Hacer de la sociología una disciplina o escuela de la ética, es torpeza, por no llamarla otra cosa. No se puede partir de postulados fijos inalienables, herméticos, religiosos, tampoco políticos, filosóficos ni intelectuales, al servicio de una ética natural incuestionable. La idea actual y recurrente en las ciencias políticas de lo público, es inmanente a una concepción de lo público como ética de la política, y origen y fin último de la sociedad. Con esta diarrea mental hemos convivido un siglo de pseudociencias sociales y del comportamiento.

La ideología de ‘lo público’ como ética de la naturaleza, defendida por Jürgen Habermas y demás ideólogos progresistas; ven en la globalización y los mercados financieros una pérdida de soberanía nacional, por lo tanto una desnaturalización de la eticidad de la sociedad, y la desintegración de la soberanía nacional (la posnacionalidad) La socialización política manifiesta se fusiona con la socialización latente del ideólogo, incapaz de escapar de este sino pernicioso de la ‘eticidad’ de las cosas.

Gaston Bachelard escribe: «El hecho científico esta conquistado» Estableciendo una jerarquía de los actos epistemológicos indicando las fases sucesivas por las que debe pasar la actividad científica, dice en primer lugar el quehacer científico está por conquistar. Dicho de otro modo, ningún hecho se deja aprender tal como se nos presenta espontáneamente. De modo que es contra la ilusión del saber inmediato que el hecho científico está por conquistar… Lo que nos viene a decir, es la absoluta necesidad de una ruptura con las opiniones comunes «Todo conocimiento así entendido tiene la edad de los perjuicios» Yo diría que Gaston Bachelard es la madurez Émile Durkheim, incluso la superación científica de este.

La ilusión del conocimiento inmediato, gobierna la sociedad hiperconectada, no se exige la verificación, solo la capacidad de influenciar (influencers) de quien emite la opinión. Un ejemplo actual es la del mediatico ‘Yanis Varufakis’ y su ensayos (El minotauro global) plagados de sentido común (de conocimiento inmediato) lo que es opinión hoy día, adquiere el rango viral de veracidad. Y si se escribe en clave (modo) de indignación, y se convierte en literatura referencial de culto. La eticidad es el patrón común a todo manifiesto, incluido el comunista.

La eticidad perdida, es el fuego robada a los hombres por el capitalismo en la politica ‘tesis del complot global de los mercados’ ¡Lo moral es lo público! La sociedad posnacional, de los mercados es para Habermas, según entiendo, una consecuencia de la eticidad perdida de lo público en la politica. ¡Tesis del complot global de los mercados! Si aceptamos las leyes naturales como inobjetables, entonces aceptamos al hombre como diseño de Dios. Y la sociedad como espacio público, como edén, regalo de Dios. La religión sin Dios es parte del dogma horizontal del populismo del siglo XXI.

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El votante zombie «ente político»


VOTE ZOMBIE

El zombie, los no zombie y tú

¿El votante zombie gana terreno? El surgimiento de un nuevo ente político «el zombie» está condicionando al resto de actores conocidos hasta ahora. El zombie, los no zombie y tú son nuevas realidades objetivas (avatares). Tres configuraciones de la personalidad política de los votantes necesarias en la neosecularización política. La desaparición de una de ellas invalida a todas las demás configuraciones y al proceso.

Su dicotomía así planteada, votante zombie, y no zombie nos plantean una secularización de alma/cuerpo: un dualismo metafísico. Si sustituimos la categoría alma por conciencia, explicaríamos mejor esta fenomenología desconocida en la era pre-digital. La extrañación de la conciencia social hacia un ente virtual superior a nosotros, con existencia propia, la ‘superconciencia’ horizontal formada por todas las supra-conciencias horizontales de la sociedad hiperconectada.

El concepto ‘zombie’ elevado a categoría política, aporta síntesis cualitativa a fenómenos y hechos de nueva factura y difíciles de observar si no se les conceptualiza en contexto. Es un vocablo que ayuda a entender conductas políticas difíciles de explicar sin la fuerza conceptual que este aporta.  La necesidad de llevar a cabo ciertas concreciones sobre fenómenos políticos inéditos, determinan el uso de conceptos descriptivos concretos y muy definidos. El votante «zombie» no explica la necrosis en sí, la muerte del ciudadano, solo la conducta última, no habla del cadáver, tampoco de una sociedad enferma, por que estas no existen para las ciencias sociales.

Una sociedad ‘estable’ es aquella que está sujeta a valores y participa de ellos, los reconoce y se reconoce en ellos, es la ciudadanía. Siempre tenemos la tentación de creer que si no se dan estas condiciones la sociedad está enferma; y no es así. Es contradictorio hablar de sociedades y de grupos humanos y personas como si fuesen lo mismo.

Comparar la sociedad con la biología y la humanidad es erróneo, lleva a equívocos. Podemos aceptar el símil de la sociedad como cuerpo, pero no humano. Las sociedades se degradan y evolucionan hacia otros estados de valores, no necesariamente ideales y sujetos a nuestra cosmovisión moral del mundo. Pero ello no las convierte en sociedades enfermas. Sí, puede que sean otra cosa, otra vaina, pero no están enfermas; las sociedades no se enferman. Lo correcto o incorrecto en sociedad es parte de la norma dominarte, la ideología. La sociedad enferma es una valoración doctrinal.

La decadencia de una norma no es enfermedad, es síntoma de disfunción de su representación como idea de la materialidad del momento. Las cosmovisiones son reafirmaciones de la realidad aparente del momento histórico. El porvenir de una nueva norma depende de su consenso y de su capacidad de evangelizar. La concentración de individuos sujetos a una norma se representa en una nube de puntos sobre una recta, lo contrario es la ausencia de norma.

Lo que trato de explicar aquí, y no sé si lo he logrado, es la aparición de nuevos actores históricos evangelizadores, configurando una nueva nube de valores inéditos, rupturistas, pero no decadentes, lo decadente no es lo que viene, es lo que se va. El Votante «zombie» el no «zombie» y tú, son realidades de un mismo proceso de cambio. Lo mismo sucede a nivel del lenguaje político hegemónico y sus conceptos orientativos, correctivos de la vieja realidad.

Una cosmovisión del mundo debe tener por necesidad sus propios ismos y su propio lenguaje amortizador de lo viejo,  su propia escombrera de la vieja realidad. El ejemplo más relevante y esquemático es el concepto de «regeneración democrática» una manifestación de la existencia de un lenguaje correctivo propio y hegemónico. Las sociedades no se regeneran tampoco la democracia.

La regeneración es una imposibilidad histórica en sí misma, es una contradicción a la evolución de las sociedades y al cambio. Si los procesos sociales y la historia se pudiera regenerar como los tejidos biológicos sería terrible para la humanidad; entraríamos en bucle, la historia no tendría sentido. Los valores y las normas serian verdades en sí mismas, toda realidad sería absoluta.

Las teorías historicistas que recrean estos episodios, que explican una naturaleza necesaria originaria de las sociedades y el hombre son totalitarias, responde a un orden superior de las cosas al individuo.  Regenerar la democracia suena bien, da a entender que existe un orden natural que ha sido pervertido, violado. (…)

El voto «zombie» describe el perfil de un votante cuya voluntad esta fuera de él, pertenece a una supra-conciencia virtual social media orientativa del voto, a un ser ajeno o extrañado del mercado vertical; lo que configura una supra-personalidad o avatar más allá del individuo conocido. De ahí mis tesis sobre la muerte del individuo, objeto y sujeto del historicismo marxista. Quien lo explica mejor es Karl Popper en su ensayo  «La miseria del historicismo»

Lo que yo llamo ‘supra-conciencia horizontal’, difiere del concepto ortodoxo marxista del ‘individuo’ alineado, ya que el individuo, del que yo hablo, no existe como sujeto, solo como objeto, lo que hace que la ‘supra-conciencia’ adquiera el rango o categoría de constructo.

El individuo enajenado así, es consciente de pertenecer a una conciencia virtual superior a él, a diferencia del alienado inconsciente marxista, ajeno  a su condición de alienado. La plusvalía del conocimiento aquí se hace colaborativa, distributiva, emocional;  son factores nativos del político Friki. “The enchantment factor and the likeability factor” los actuales motores de la historia, qué explicarían el perfil del voto «zombie»

“El empoderamiento de una nueva generación de magos de las máquinas inteligentes «machine Wizard» ha entrado a controlar el mercado. La «social media» es la herramienta por excelencia del mercado. La otrora política la basada en el ciudadano de «Rousseau», sólo representa la mitad del electorado (del mercado). La otra mitad no pertenece al «imperativo categórico de ciudadano» Las fuerzas que tradicionalmente cohesionaban a la sociedad como un «todo» indivisible, ya no sujetan las conciencias, ni las emociones. El concepto de ciudadano, ya no es una unidad política representativa, ni valorada como sustantivo. El friki remonta su dimensión virtual, a la política en un acenso de calidad y poder real”

El votante vertical histórico a diferencia del «zombie» no goza de una conciencia de autor, productor y consumidor, tampoco es un nativo digital. La personalidad del zombie, es la del cyberactivistas o voluntarista emocional, muy uniformada y radical, participativa y distributiva; forma parte de una supra-inteligencia consciente, fuera de él actor (avatar virtual).

El votante histórico es más bien de carácter ambivalente, dúctil y muy volátil, sensible al mercado y la estabilidad institucional, a los valores fijos del status quo del sistema. Son seres del marketing político de un mundo reducido a las audiencias y los espectadores fijos, seres integrados; son los consumidores del mundo sensible de las cosas reales adaptados al mercado político. Y los partidos tradicionales los justos productores de viejas y nuevas necesidades sociales; oferta, promesa, beneficio y oportunidad, las leyes reguladoras del mercado. Los votantes como receptores de mensajes.

El votante social media es parte de otro modelo de conducta y de mercado, aunque las leyes del mercado sigan siendo las mismas en su tiranía hegemónica. El prosumidor es un ser horizontal altamente disruptivo, depende de sí mismo, pero su ser social, no!. Es decir, su conciencia material es virtual nativa, es parte de la supra-conciencia horizontal, está fuera de su ser, pero consciente de su nueva naturaleza activista.

Hablamos de otro mercado más horizontal con las mismas leyes, el mercado no fallece, nunca lo ha hecho desde que el hombre es el creador de su propia  humanidad. Lo que llamamos humanidad hoy, debería llamarse simplemente mercado. Cambian los avatares no el mercado, quizás más inteligente, pero no por ello menos mercado. Lo que cambia es el regulador del mercado.

El votante «no zombie» se explica a través de la existencia del otro, el votante «zombie» ambos pertenecen a la sociedad hiperconectada, incluido tú, como factor de oposición necesario, cada uno de ellos explica la existencia dialéctica del otro y el proceso de secularización regulador de nuevos entes.

La ética de lo público vs. Lo público como ética


I love the public, new ethics

“Las ideologías surgen en periodos de crisis, cuando la cosmovisión dominante no logra satisfacer nuevas y poderosas necesidades sociales y los hombres se ven impelidos a producir una transformación social profunda” [Edward Shils]

¿La ética de lo público, es la nueva teología de la liberación? Hasta ahora nadie se ha hecho la pregunta cómo se mantiene el estado de bienestar, percibido por las multitudes asilvestradas como lo público, dónde nace el caudal de dinero que hace posible la ilusión de armonía, especie de paraíso del edén. La pregunta mítica, dónde nace el Nilo no siempre fue una preocupación popular, mientras éste lo inundaba todo de riqueza, y maná bíblico, y menos en los regímenes totalitarios del bien común. Esta aventura siempre ha terminado en tragedia social, en miseria. Nos basta con echar un vistazo a la historia reciente del comunismo y los recursos inagotables de lo público como ética, especie de teología libertaria.

Los pueblos vuelven a sus estados primarios de configuración protosocial cuando alcanzan su nivel más alto de bienestar material y de dependencia de lo público. El estado, la soberanía, y sus formas aceptadas de convivencia institucional, no logran mantener la cohesión política histórica. Superado el umbral de resistencia, el consenso desaparece y todo se percibe como obstáculo a la felicidad, del bien común, a lo público como ética del comportamiento y cosmovisión del mundo.

Lo público se percibe como renta y riqueza a repartir, como justicia. Los valores trabajo, sacrificio, cooperación, contribución, iniciativa y progreso, propiedad, ahorro, trasformación. Son valores del capitalismo explotador. Este proceso de reversión ideologica de la sociedad de masas, y de la inmersión cultural de lo público como necesidad única; son los nuevos valores de las masas hiperconectados, llamadas multitudes inteligentes.

“Edward Shils, sostiene que las ideologías no son necesariamente políticas. Su componente político se hizo crucial desde el siglo XVIII y predominante a partir del siglo XIX. Las ideologías surgen en periodos de crisis, cuando la cosmovisión dominante no logra satisfacer nuevas y poderosas necesidades sociales y los hombres se ven impelidos a producir una transformación social profunda”

El ciudadano sin obligaciones es una desviación perversa de la concepción de ciudadano «Yo no pertenezco a la ciudad, la ciudad me pertenece» Lo público como totalidad en oposición a la naturaleza y principio y fin último de la política. Así, la propiedad es percibida como un robo. La filosofía política se entiende  como ética de lo público, de ella emanan todos los valores.

¿Qué es lo público…? Los romanos fueron, quizás los primeros en crear una abstracción funcional del concepto, que era comprensible en sí mismo sin necesidad de ser explicado, ni dejando un vestigio, o espacio para ambigüedad sobre ‘lo público, y de la cosa pública’ un valor que hemos heredado de su inconmensurable civilización. Hemos construido la democracia actual sobre tres pilares heredados de la antigüedad, la propiedad privada, lo público y la cosa pública, tres conceptos diferenciados de libertad.

Las ideologías totalitarias necesitan destruir en principio este triple enlace, para construir su proyecto totalitario basado en lo único, lo público como propiedad natural de las cosas. Toda propiedad es un robo perpetrado contra la naturaleza de lo público. La cadena trófica (cadena alimentaria) es el modelo político de lo público, altamente burocratizado y piramidal, todos comen de todos, según su escala y posición «dictadura del proletariado» no existen obligaciones solo el disfrute de lo público, un mundo feliz, sin conflictividad, onanismo de lo público.

La sociedad conectada recrea y maximiza las condiciones objetivas de lo público, sin contra prestaciones, ni obligaciones contractuales. Lo público es un espacio virtual no ideológico de libertad sin compromisos. El axioma existencialista de Jean-Paul Sartre “Mi libertad comienza donde comienza la del otro” La importancia del ‘otro’ es un obstáculo opuesto a la ética de lo público, como motor de la nueva historia, la sociedad horizontal más ‘autorregulable’ que en la vieja sociedad coercitiva del imperio de la ley, la verticalidad y la sanción.

Esta nueva concepción de la propiedad virtual y de lo público se ha trasvasado al mundo real de la política y la social media. Las tesis marxistas que denunciaban la expropiación capitalista del mundo convertido en una mercancía histórica, vuelven como fundamento filosófico y dogma de la ética de lo público, lo público como ética de la naturaleza. La sociedad horizontal, la sociedad conectada recrea el espacio de lo público como lo ética. Y la necesidad de reivindicar lo público como propiedad colectiva, y/o vuelta a la naturaleza de las cosas, lo público se percibe como racionalidad de humanismo generacional de las multitudes inteligentes.

¿La ética de lo público, es la nueva teología de la liberación? Hasta ahora nadie se hace la pregunta cómo se mantiene el estado de bienestar, percibido por las multitudes asilvestradas como lo público, dónde nace el caudal de dinero que hace posible la ilusión de armonía, especie de paraíso del edén. La pregunta mítica, dónde nace el Nilo no siempre fue una preocupación popular, mientras éste lo inundaba todo de riqueza, y maná bíblico, y menos en los regímenes totalitarios del bien común. Esta aventura siempre ha terminado en tragedia social, en miseria, basta con echar un vistazo a la historia reciente del comunismo y los recursos inagotables de la ética de lo público, especie de teología libertaria.

La relación entre principios éticos particulares y la conducta social, son hechos políticos a investigar como factores del cambio ético. Conocer la sociedad conectada es clave, para entender la nueva ‘materialidad virtual’ determinante de la nueva racionalidad de lo público.

Hasta ahora, la fuerza de los comportamientos normativos  eran los generadores de una ética de lo público, esto en la actualidad ha cambiado, lo público ha pasado a ser lo ético, la fuerza generadora de los comportamientos. Lo público elevado a la categoría de culto y dogma, tiene sus raíces en las ideologías historicistas del siglo XIX. La configuración inversa de esos principios de lo público como lo ético. Si bien la sociedad se explica cómo y en movimiento, a mi entender, principio hegeliano, nada hace proveer que ello termine aquí.

Comparto la idea de ‘Edward Shils’  qué las ideologías no necesariamente son políticas a pesar de su intento de explicar el orden social de las cosas, su naturaleza y su praxis. La dicotomía de dos visiones diferenciada y antagónica del mundo, son visiones ideológicas no en el orden político, sino en lo dogmático, en la teología que subyace a las ideas, el deber ser de las cosas y su irreductibilidad. ‘Lo público como lo ética’ es la nueva cosmovisión de la sociedad hiperconectada, nuevo avatar.

En política estamos obligados a conocer las nuevas leyes coercitivas de la sociedad disruptiva, para no predicar en el desierto a las ‘masas inteligentes’ prosumidores desmovilizados de las audiencias pasivas per se. Sin un diagnostico del cambio social será imposible mantener una conversación con alguien que ya no se le encuentra en el habitual estuario donde solíamos pescar.

¿Karl Marx era un hipster?


el hipster marx

Los Zaratustra horizontales del siglo XXI

Escuchando el discurso de Juan Goytisolo en el premio Cervantes, me quede  sin escucharle a él, al hombre, al literato, al intelectual. Las cosas ya no están ahí, todo se ha movido o desaparecido en su carrera hacia el suicidio intelectual. Todo queda abierto, ya todo es posible incluida la roca inmutable de Karl Marx, ya no es perceptible a la izquierda, en términos de consumo. Se ha abierto una nueva dimensión para la humanidad, es la «dimensión líquida» por la cual se mide la sociedad. El mundo intelectual contestatario ha permeado hacia las formas de pensamiento más primarias y simples del ciudadano promedio. Es tal cual lo he escrito, ‘ciudadano promedio’ quizás no sea una categoría exhaustiva, pero interpreta bien el sentido de masa ideológica líquida.

La ideología de la indignación y/o miseria de la indignación, es parte de la religión horizontal sin Dios y sin verbo. El individuo como sujeto social ha muerto, no es una categoría válida para las ciencias políticas, y mucho menos para el marketing y la publicidad. Lo que no se pueda discutir, ni cambiar en el campus party, no tiene validez alguna, ¡No nos representa!

Ya lo decía Karl Marx «Si lo que decimos y queremos contradice la realidad, peor será para la realidad» La realidad es un obstáculo para cambiar el designio de la historia, la realidad como falsa conciencia, es el ser social, reproductor del modo de producción capitalista, per se. Pero que ha cambiado en la ‘zona cero del marxismo’, para dar paso al populismo como fuerza política revolucionara del cambio. ¿Dónde quedo la lucha de clases como motor de la historia? ¿Y el dogma del proletariado como fuerza universal?

La respuesta hay que hallarla en «Adiós a las leyes universales» ¡No, no es una novela de Hemingway! es una apreciación contextual del momento histórico de la política y de los advenedizos hijos de la sociedad líquida. Las ideologías dogmáticas se presentan como obstáculos al cambio, demasiado rígidas ante la sociedad disruptiva y la tecnología. Todo aquello que en apariencia esté por encima de la sociedad disruptiva y horizontal, se presenta como hostil, incluido los manifiestos.

El retorno de los viejos…!

La senectud es un divino tesoro para quien lo desee «la vejez» no siempre es sinónimo de sabiduría ni refugio de experiencia y conocimientos, a veces es otra cosa, ajena al culto de la decrepitud como valor cultural. La vejez se presenta como torpeza, como chochez. Hay quienes refuerza esta creencia cada vez más arraiga en mí. No me extralimito en mi percepción cundo leo a personajes de actualidad (Ancianos) que dilapidan su propia historia y leyenda, como Stéphane Hessel, Noam Chomsky, Eduardo Galeano, José Luis Sampedro, José Mujica, el Papa Francisco, y por supuesto el gurú de LaSexta, Julio Anguita.

Asistimos como testigos absortos a una pléyade de ancianos volubles que hablan más que piensan. Sienten un deseo irrefrenado de trascendencia popular; la incontinencia verbal no es un valor, es más una mistura, un síntoma de decadencia de quienes lo padecen. El complejo de gurú, el anciano que tiene que enseñar su vedad al mundo antes de fallecer. “El viejo ha hablado”  como en la obra de Tennessee Williams, «La noche de la iguana» el anciano que al final de la obra decide hablar y muere por el esfuerzo de anunciar al mundo su último poema.

“Hablamos de seres  con la percepción divina de omnipresencia, de ubicuidad y reservorio de la moral y el bienestar social, poseedores de un destino y un mensaje… La percepción integrista de un mundo rectificable al alcance e todos, sobre el cual reescribir a nuestra imagen y semejanza a la humanidad. ¡El don del creador instalado! Es la cultura del predicador desnaturalizado, el líder, el evangelizador, el Zaratustra horizontal del siglo XXI, el vigilante de la playa, con un pincel de corrector de Tipp-Ex. (…)” ( http://wp.me/p1GbSh-10a ) Escuchar a los ancianos a su alrededor, durante horas y días sin rechistar y sin parpadear es un comportamiento tribal, protosocial.

La campaña del unicornio azul


Yes, One Oportunity!

Marketing político offline

Hasta ahora no se ha hablado del diseño de campaña secesionista del «Yes» La joya de la publicidad y la propaganda. El Yes, es parte de la leyenda urbana del marketing “Wizard” el elemento positivo capaz de trasmutar y fidelizar a las personas, especie de flauta de Hamelín. ¿Por qué esta vez no  ha funcionado la fórmula del Yes? Quizás porqué los escenarios ideales están bien siempre que conozcamos a todos los actores sin desvirtuar el mercado de la Zoona.

En esta campaña política no se confrontaron ideas, sino personas. La zona cero de la deflagración secesionista fueron las personas, en una inhumana campaña de stress. No se juega con el statu quo de las personas, vaciándolas de contenido, enfrentándolas con intereses sibilinos, para llenarlas de ideología trasnochada, desconectada de las necesidades reales del día a día. Lo que no está en el mercado como necesidad real, que nadie lo ofrezca como falsa necesidad.

«Let’s Stick Together»

Analicemos la campaña del No subestimada hasta ahora: «Let’s Stick Together» es un excelente eslogan «Vamos a mantenernos juntos» que no es lo mismo «que mejor juntos» Aquí la sutileza juega su mejor papel, adquiere identidad propia. Una cosa es apelar al instinto primario de conservación de la especie humana ante el peligro «mantenerse juntos»; que apelar a la conveniencia, la promesa y el beneficio especulativo de «mejor juntos». «Mantenernos juntos» ante el peligro no necesita explicación, es una reacción instintiva de los homínidos. Y una mistura anímica civilizatoria, quizás la única.

No estoy muy seguro de ser quien ve cosas, que nadie ve. La campaña del «No Thanks!» a la separación de Escocia se presta a la ambigüedad «No Thanks! a la separación / No Thanks! a la unión» Funciona en ambos sentidos, como esos cuadros abstractos, que los nuevos ricos suelen comprar, pero no siempre saben cómo colgar, viven ajenos a sí la obra está al derecho o al revés. No siempre el lenguaje del arte, por universal que sea éste, es coincidente con la percepción popular ausente a dicho conflicto «Commons» de las cosas. Veamos la otra campaña, la del «Yes» «Yes, a la separación / Yes, a la unión».

El manejo de los adverbios «Yes y No» en una campaña de marketing “campaña política” dónde aparecen ambos «morfemas» sin control, tiene un solo ganador. Aquel que convierta ambos vocablos en valores afirmativos y ambivalentes, seguro que ganara. Jugar con la ambigüedad, es una ciencia. No olvidemos que se accede al mercado de forma racional y científica, y se sale de él, por ignorancia. Pobre de aquel que construye un avatar y no lo cuida. Es lo más parecido a tener un Tamagotchi virtual, hay que cuidarlo. A los nativos digitales, no hay que explicárselo.

Que sucedería si invirtiéramos, o cambiamos el «Yes» por el «No» sin cambiar el propósito de la campaña secesionista basada en el referéndum. Supongamos que el No Thanks! es el mensaje de no queremos permanecer más en el Reino Unido. El mensaje llegaría más plano, menos cargado de «arte cubista» El Yes, es una opción muy abierta, entusiasta, contagiosa. En realidad, no es la mejor opción para decir “hasta aquí hemos llegado”, después de 300 años de historia común, quizás llega tarde. Otra cosa seria que el «Yes» no compitiera con el «No» en una misma campaña.  De ser así, la opción del «Yes» tendría más opciones ganadoras; al poder tirar de ambos vocablos, en una misma dirección univoca y en valores.

Yes, One Oportunity! Es un eslogan que propone un escenario posible basado en el riesgo, pero que va cerrando puertas a su paso. Al afirmar que es la única oportunidad, sin posible vuelta atrás. Propone aventura, saltar al vacío, salirse del mundo conocido. Aventurarse con una mochila de llena de ideas sibilinas «senderismo del siglo XXI» no es la mejor propuesta. Una oportunidad no siempre es una ventaja, implica tomar riesgos para alcanzarla. Es un eslogan que reta, que mide la elasticidad de los ciudadanos a tomar un riesgo. Habla más del peligro que de las ventajas. Es la etiqueta que podemos esperar en una tienda. «Única oportunidad de ver juntos a los The Beatles» comercio rancio, y maltrato político.

El No Thanks! no enfrenta a nadie, es una respuesta ajustada a las normas de cortesía, al reto al cambio de Statu quo, es parte de la idiosincrasia cultura británica. Como decía antes, no enfrenta, no ofrece resistencia. Más bien se deja llevar por la fuerza desplegada por el discurso rupturista y de amenaza, “violencia”. No he dicho dejarse arrastrar, que tiene otra dinámica y connotación. Como en el «Kung-fu» utiliza la fuerza desmedida del contrario, y la hace suya. Al igual que el slogan «Vamos a mantenernos juntos» No es un ruego especulativo del mercado político y de las ocurrencias de un creativo de turno. Es un razonamiento más instintivo que otra cosa. Una respuesta primaria organizativa y bilógica.

Cundo los evolucionados homínidos (hombres) se organizaron políticamente, tenían muy claro la importancia de la unidad de mercado. Así la sociedad de los primates había evolucionado hacia formas políticas propias del mercado actual. Había dejado atrás la sociedad distributiva y del trueque (como la llamo el filósofo y economista Karl Marx, modo de producción asiático) y reguladora de la libre competencia. No, no me he tomado ninguna licencia especulativa en mi teoría. Cualquier campaña de “marketing” que pretenda dinamitar o sobrescribir los  lazos de cohesión y estabilidad social y política, por un diseño experimental o aventura basada en el determinismo histórico, y supuesto derecho natural diferenciador “por no decir superior” está abocado probablemente al fracaso.

Sin el mensaje suprabiológico de: vamos a mantenernos juntos «Let’s Stick Together» a espaldas de las técnicas clásicas del marketing vertical, de la oportunidad, la promesa y el benéfico, el tres en uno «OPB» Con toda “probabilidad” serian todos arrastrados por la campaña de la impostura del Yes. En una carrera o guerra de promesas, el «Yes» siempre vence. Ellos proponen y también disponen, al tener la ventaja del (arsenal) imaginario. La  promesa de un mundo utópico virgen (masturbación mental). Todo mesías habla de la tierra prometida, originaria. Su ventaja es que nadie ha estado en ese jardín, o destino final de los pueblos.

No se cómo llamarles a los pueblos que han perdido su «unicornio azul» Quizás sea la recreación política más probable, de quienes están entregados a la mitología nacionalista estéril de la perdida «missing» de un estadio superior como raza, objetivo encubierto con el mantra del derecho de los pueblos a la autodeterminación, al onanismo del unicornio azul. Esta especie de psicosis colectiva, “secuestro” que sufren los ciudadanos reconvertidos en cruzados de la búsqueda del animal fabuloso. Reclaman la pureza de la lengua como vehicular entre ambos mundo. El inframundo, el mundo de los muertos reclamando sus valores. Estos terribles apetitos tienen antecedentes en la historia reciente de Europa. La búsqueda bajo las piedras solo dejo muerte y dolor. Esta nueva andanza, (no muy quijotesca) del unicornio azul, exhibe sus mejores estandartes en la sociedad del mercado, ajena a su pasado sanguinario.

Toda campaña secesionista refrendaría que se precie  de sus valores, y no conozco ninguna excepción, habla del robo del «unicornio azul» y del sentimiento de su perdida, como conflicto político sin resolver. Que hace que un ciudadano pierda su configuración, y se «pajee» en reivindicaciones basadas en la pureza de la etnia y su insondable llamado desde el más allá. Fuimos felices y no lo sabíamos! La psiquiatría ayuda a entender, pero no resuelve los patrones psicosociales del conflicto edípico de estos  individuos. El odio destructivo contra la sociedad que lo ha parido. Son los saturninos del siglo XXI.

Sin la partícula de Dios, no hay viralidad posible.

La pregunta de los diez centavos de Harvard que gravita sobre esta historia de improvisaciones, es la ausencia de una verdadera campaña «social media» de comunicación sin resolver. Una campaña trasversal de dominio horizontal, no basada en la dicotomía derecha izquierda de la historia de los nacionalismos cruentos del siglo XX, ajenos a la personas.  Las falsas necesidades creadas por la ideología secesionista sibilina, no encuentran empatía en los nativos digitales, identificados con otra cosa. Propongo empezar a despejar una incógnita. La muerte del secesionismo es la muerte del Tamagotchi por Inanición. El mensaje secesionista no encuentra en los entornos digitales y virtuales, a su hombre grapa (Clip) el elemento contagio, necesarios para la viralidad. (The Staple Man) la partícula de Dios. Una campiña política offline que ignore a los nativos digitales, tiene las mismas probabilidades que un unicornio azul de ser encontrado.

¿Quién le teme a Marx?


el capital de Marx y la papelera
Carta a un discípulo

Estimado, me preguntas sobre la papelera de reciclaje virtual de la sociedad conectada. Me preguntas sobre una red semántica algo así como de que están hechos los mecanos de los mitos urbanos… Te recuerdo que hasta hace muy poco existía la creencia científica basada en la leyenda extravagante, extraña del cordero vegetal de Tartaria. Los antiguos griegos fueron los primeros en tener la loca idea de que podría crecer un cordero de la tierra, con un tallo atado a su ombligo. Hasta bien entrado el siglo XVIII, se afirmaba en los libros de ciencia y en las universidades tal existencia, confundida con la paleo-creencia Hindú del origen de la planta del algodón…

¿Por qué Marx no puede ser Marxista? ¡Y me lo preguntas ahora! Ha pasado tanto tiempo de óxido y cenizas arqueológicas de las ideas… que los restos de ADN de las cosas materiales e inmateriales están esparcidas e irreconocibles en sus restos biológicos… Como marxistologo que he sido (estudioso del marxismo), y no como marxista de Groucho Marx… Interpreto en tu pregunta un origen antropológico, entre el mito y los antiguos mantras. Marx, marxista es una interpretación sesgada, no basada en los textos de Marx. Tampoco se desprende de una alambicada interpretación sibilina, exquisita, o revelación hermenéutica de sus tesis. En sus libros no hay textos sagrados, hay ciencia, hay materialismo dialéctico como método de análisis… Te puede gustar el método o no, cuestionar sus resultados, pero sigue siendo ciencia… ¿En qué contexto dijo Karl Marx -No soy marxista? Aún podemos hablar sin histerismo. ¡Espero, espero que sí!. Ni encasillamientos sobre Karl Marx. ¡Por supuesto que sí!. Compartamos o no sus ideas, su filosofía y su ciencia política. Marx y Engels, se enfrentaron a los determinismos históricos y a los encasillamientos políticos y dogmáticos de la Internacional Socialista, donde cohabitaban con sus enemigos más acérrimos por el control del mercado de las ideas y la política… Negando el dogma mayor del Marx, marxista: De ahí la diatriba, si era o no Marx, marxista. Marx no era marxista, ¡Marx era tan marxista como: Igual que Cristo no era cristiano, ni Freud freudiano.

Ello no implica renunciar a su “ideología” concepto que tengo bien encomillado, cuando diserto sobre Karl Marx, todo lo contrario: Además hay que tener cuidado con el concepto de ideología elevado al trámite de categoría urbana… Es un concepto con el cual solemos dispara fácil y acertar poco. El marxismo es ‘la ciencia que denuncia a las “ideologías” como encubridoras de la verdad’, como creadoras de falsa conciencia. El marxismo se presenta así mismo desde sus escritos, como ciencia y filosofía dialéctica y filosofía de la historia… Léase todo sobre la plusvalía del conocimiento y sus aportaciones a la psicología social de ‘Herbert Marcuse’…

Es la primera filosofía social en presentarse como ciencia que formula su fecha de caducidad. Es una ciencia valida mientras existan las condiciones materiales que la generan… Superadas las condiciones materiales históricas, esta ciencia se agota en si misma… Del Carl Marx, Marxista fue explicado tanto por él como Engels a su amigo ‘Jose Bloch’: ”Según la concepción materialista de la historia, el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda, ideológica… (Londres, 21- [22] de setiembre de 1890.)

…Somos hijos de la vaguedad más que de la exactitud y el rigor… Somos materia del mínimo esfuerzo, animistas del conocimiento. Le tememos a las ciencias por sus sombras, más que por sus luces…  El problema no está en las armas, sino en quien las carga, es el principio de toda ciencia… ¿Las ciencias no encubren develan, al contrario de las ideas, el dogma y la ideología…

Una Banana, también llamada ‘Musa paradisiaca’, en las manos de un homínido lo reconforta, tiene una función química Inmunosupresora. Una banana en el árbol es un incentivo a la imaginación, al trabajo y a la ciencia en construcción… Toda sociedad es una distribuidora de bananas, la satisfacción de los voraces apetitos mantiene el control y aleja el conflicto. Las necesidades reales y las falsas necesidades tienen su origen en el control de la Musa Paradisiaca…

Las ideas son como los matrimonios, duran mientras dure el amor. Y cohabitan en equilibrio, mientras la fuerza de la costumbre no conspire contra la integridad del otro… La ruptura epistemológica hace las funciones de divorcio… ¿Quién le teme a Virginia Woolf? Es la eterna historia contada y reproducida miles de veces en todas las culturas conocidas hasta ahora. Es la historia de un matrimonio que se odia a muerte. Los marxistas y los no marxistas. Ambos conocen perfectamente los puntos débiles del otro. Marx es George un profesor universitario alcohólico y Martha es la no marxista una mujer frustrada y dominante, con muy mal carácter.

Dependiendo de la red semántica en la que caiga tu avatar, o del isomorfismo intelectual que tengan las ideas en común con otras corrientes de pensamiento dicotómico, Izquierda y derecha, ON, y OFF. La carga positiva de los extremos es ideología… La red semántica se encarga de hacer soportable o justificable las condiciones materiales y reproductivas del sistema… Es una neo interpretación binaria del materialismo histórico… Algo chapucero, porque no me apetece salirme por ahora de la mega papelera virtual de reciclaje de la sociedad conectada… Mejor te lo explico por teléfono… Me temo que siempre habrá un Edward Snowden, dispuesto a sapearnos…

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