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“Los petrodólares compran las redes sociales”


Nicholas Carr

¿A quién pertenecen las redes sociales?  Gugleamos por la red en busca de respuestas a la pregunta: ¿De quién o a quien les pertenecen las redes sociales?, encontramos que no hay respuestas a estas preguntas, sólo alineamiento y estrategia. El sistema ‘el buscador’ ha aprendido, y se protege de cualquier posible desviación independiente, de cualquier sustrato o verso libre. No encuentras un estado de conciencia independiente. Todas las respuestas se orientan hacia el derecho individual, derivado de la sociedad vertical, a la enajenación de este derecho, en términos de contrato. Se habla de protección de datos personales, de la luna y las estrellas… ¿Dónde está el derecho consuetudinario colectivo de las masas inteligentes, el derecho derivado de la superconciencia de los seres digitales? No se hace mención a él.  Nunca se habla de la propiedad colectiva de los mass media, ni de las redes sociales, como propiedad de sus usuarios. Auténticos y legítimos dueños. “Señores del mundo vertical, ustedes sólo son dueños del dinero que ganan con la explotación de las redes, y nada más…”

En su ausencia se habla de propietarios tecnológicos con plenos derechos, derivados de la sociedad vertical; de dueños y accionistas. Se habla de la manida propiedad intelectual y de la protección de datos. Nunca del derecho consuetudinario de los webactores. En pocas palabras, el buscador responde como un ser alienado, producto de sus experiencias en la red, aprende de los actos de búsquedas de los usuarios. A través de su algoritmo emulador del cerebro humano ‘brain’ ‘Knowledge’ aprende de nuestras conductas y comportamientos en la red. No es de extrañar, su desconocimiento del tema. Los buscadores de última generación corren el riesgo igual que la conciencia humana en convertirse en auténticos replicadores de falsa conciencia. Sí, ha leído bien, le he atribuido conciencia a los buscadores.

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En todas las profesiones y a lo largo de la historia de la infamia los mercenarios ocupan un papel protagónico. Estos no se movilizan por ideales, no buscan el santo grial, tampoco la gloria; solo los petrodólares, el maná que todo lo amansa, hasta al más guapo… Compartir la postura ideológica de algunos bloggers en defensa de la censura light, es por lo menos sospechosa, es lo más parecido al pensamiento de Groucho Marx: ‘estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros’ La red, tal cual, ya no será un bien global, propiedad de las multitudes inteligentes, solo de unos cuantos ‘bloggers soperos’ constituidos en una nueva clase del poder en la red, ‘los vigilantes de la playa’… ¿Estos vigilantes… Serán capaces de acallar la gúgol conversación en la red, las voces, el grito, la protesta y las ideas, de millones de personas oprimidas en el mundo, sin un minino de rubor, y sin solidarizarnos con ellas? Yo también soy Bloggers.

Lo que se delineaba, como un instrumento de libertad y propiedad de la sociedad digital, ha pasado hacer un bien del poder de los petrodólares y del ‘islamismo’ como fórmula de moral y buenas costumbres. ¿Qué podemos esperar ahora del twitter Islámico? Sólo el burka como expresión de libertad para la nueva conversión de los infieles seres digitales.

‘¡Los intereses económicos al descubierto!’. Un miembro de la familia real Saudita ha invertido 300 millones de petrodólares en la empresa de red social Twitter. Hace pocos días, el Príncipe Alwaleed Bin Talal Bin Abdulaziz Alsaud, fundador y CEO de la empresa de explotación del Reino y una de las personas más ricas del planeta, anunció la inversión, que fue difundida primero por Bloomberg. Pienso que está bien, la entrada el capital árabe, o musulmán, pero no para imponer las leyes del islam a la red. Árabes, judíos, Cristianos, Budistas, Brahmánicos o Mormones. Me da igual… La red debe ser libre para difundir las ideas, los dogmas, las ideologías. Pero no para imponerlas desde la agónica sociedad vertical. (…)

…En una conferencia en el ‘Newseum’, pronunciada por la Secretaria CLINTON sobre la libertad de Internet: donde La Secretaria, parece mantiene una postura conciliadora con la controversial ley punitiva, SOPA-PIPA. Quizás tengamos que saber leer entre líneas e hilar muy fino, para relacionar los últimos acontecimientos con el discurso… La Secretaria de Estado, nos dice: ‘Tenemos que lograr la libertad de internet alrededor del mundo, y nosotros estamos instando a las empresas de medios de comunicación estadounidenses a tomar un papel activo en un desafío a las demandas de los gobiernos extranjeros de censura y vigilancia. El sector privado tiene una responsabilidad compartida para ayudar a la expresión libre de salvaguardia. Y cuando sus relaciones de negocio amenazan con socavar esta libertad, deben considerar lo que es correcto, no simplemente lo que es una ganancia rápida. (…)

He leído atónito, en estos últimos días, un decálogo de despropósitos provenientes de algunos bloggers, en especial españoles, expresar su conformidad, sobre el anuncio de twitter de implementar una ‘censura selectiva’ ‘censura a la carta’ no es un eufemismo retorico de quien les escribe. Me cuesta entender tal lasitud, en torno al descomunal atropello a las libertades y derechos adquiridos en las redes de los webactores.

Por parte de aquellos Bloggers que apoyaban el controversial 15M, de los antisistema, de los antiglobalización, de los okupas, de los pasotas, de los nostálgicos del 68 y de los mesiánicos, de los sociópatas y seudo-anarquistas, de los panfletarios seguidores de Stephane Hessel, de los profetas del desastre de Michael Moore, y de los Frikis de Al Gore…. Toda una fauna de inadaptados del sistema en busca de militancia; pertenecer a algo, ahora y pronto, que les dé sentido a sus vidas. Siempre, claro está, les quedara un StarTrek a los nuevos freak. Todas estas reivindicaciones serian legítimas, y por supuesto que lo son, si sus discursos e ideas fuesen coherentes en todo momento, tiempo y espacio.

¿Una vez más nos planteamos las siguientes preguntas: A quién pertenecen las redes sociales?, ¿Si no nos pertenecen entonces, nosotros les pertenecemos a ellas? He ahí el dile. Las redes sociales no existen sin las virtulización de nuestra fuerza de trabajo, nuestras aportaciones y avatares. Nosotros las retroalimentamos, las hacemos, las construimos, las distribuimos y las compartimos. Son un producto y una fuerza de la inteligencia de las masas, una superconciencia binaria de la conversación en la red. Con nuestras experiencias, nuestros comportamientos, nuestros factores humanos: the enchantment factor and the Likeability factor, los auténticos replicadores del ADN digital. La evolución de la inteligencia humana deja sus huellas en los escogidos. Solo basta observarlos, ver cómo se desenvuelven en las redes sociales y en la conversación viral, para entender de qué materia están hechas las redes sociales, el mundo conectado esta hecho de emociones y de avatares.

No son casuales los actuales atropellos a las libertades de los seres digitales. Se trata de hacer las redes más atractivas al capital de los petrodólares y los Ayatolás. No, no es casual la llegada de nuevos inversores con petrodólares, y el cambio de políticas de comunicación restrictiva. Se atiende antes a los dictadores y criminales de lesa humanidad, que a los pueblos. Ahora por petición de gobiernos y regímenes de fuerza (Dictaduras todas) como las más crueles del planeta. Cualquier ejemplo me basta: Mahmud Ahmadineyad, Raúl Castro, Al Assad, Kim Jong Un, Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega y todos los ayatolás del mundo. Las restricciones en las redes sociales es una forma más de legitimarlos, y perpetuar al ostracismo más infame a los pueblos oprimidos. Que veían en la era de los grandes paradigmas de los ‘mass media’ digitales de las masas conectadas una esperanza de emancipación libertaria. (…)

En mi opinión ya Alvin Toffler nos advertía en la tercera ola, de la virtulización del poder como un fenómeno de los nuevos tiempos de la sociedad pos industrial y del futuro. El poder objetivable, se diluye pero se hace más fuerte en su virtulización en las cosas. Entonces, por qué nos preguntamos ahora ¿A quién pertenecen las redes sociales? ¿Quién las gobierna? (…)

“…El interrogante “¿Quién gobierna las cosas?” Es una pregunta típica de la segunda ola. Pues hasta la revolución industrial no hubo apenas razones para formularla. Ya gobernaran reyes o chamanes, señores de la guerra, dioses del sol o santos, las gentes rara vez sentían la menor duda respecto a quién ejercía poder sobre ellas. El harapiento aldeano, al levantar la vista de los campos, veía el palacio o el monasterio destacarse, esplendorosos, en el horizonte. No necesitaba ningún científico político ni editorialista de periódico para resolver el enigma del poder. Todo el mundo sabía quién tenía el control. Pero allá donde llegó la segunda ola emergió una nueva clase de poder, difuso y sin rostro. Los que ostentaban el poder se convirtieron en los anónimos “ellos”. ¿Quiénes eran “ellos”?” ¿Y ahora en la era digital, quienes son ellos? ¿Espero que no sean los petrodólares? (…)

En la mega ‘papelera de reciclaje’ virtual, de la era digital, donde han ido a parar todo el pensamiento y cultura de la sociedad vertical de la vieja humanidad. Papelera que han construido los seres binarios en las últimas décadas. Podemos encontrar un discurso de D. Roosevelt pronunciado ante el Congreso de los Estados Unidos de la América. Dijo el presidente: Los Estados Unidos esperan un mundo fundado sobre cuatro libertades esenciales: 1 Freedom of speech and expression = Libertad de expresión. 2 Freedom of worship = Libertad de culto o de creencia. 3 Freedom from want = Libertad de vivir sin penuria. 4 Freedom from fear = Libertad de vivir sin miedo. D. Roosevelt, desconocía la quinta, surgida de la virtulización de la nueva humanidad, del human_0_1 = La libertad de conexión’ donde deberán confluir y convivir estas cuatro libertades fundamentales, ahora virtualizadas en una nueva realidad binaria. La Libertad de conexión es el pilar de la nueva humanidad. (…)

La rebelión de los Lurkes / Participation Inequality


Mapa de la participación onlineHace tiempo escuche a Clay Shirky disertar sobre “Instituciones v/s colaboración” con proposiciones arriesgadas sobre la wikinomics. Lo que me hizo reflexionar sobre el rol de los lurkers y su valor económico en la larga cola (long tail) de las comunidades de prosumidores online y redes sociales. Shirky en su exposición nos habla sobre: ¿Cómo hacen los grupos para obtener resultados? ¿Cómo se organiza un grupo de individuos de modo que el resultado de su trabajo sea algo coherente y de valor duradero, en vez de algo simplemente caótico? En terminología económica, este problema se denomina “costos de coordinción”. De esto y de algunas cosas más nos habla Clay Shirky en el siguiente vídeo.

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La rebelión de los Lurkes

El 90% de los usuarios de una comunidad online son lurkers. Lo que tiene preocupado a muchos analistas de la “sociedad de la información” que no terminan de comprender el fenómeno en sí, de la participation Inequality de esta concentración de seres virtuales. Sobre todo, preocupa a los profesionales del marketing vertical. ¿Qué hacer con esta inmensa masa silenciosa? En mi hipótesis Los lurkers son parte de la conversación online –sin tener que decir nada, participan- participar en las comunidades digitales de los “beings engaged” no requiere palabras, no requieren de la comunicación verbal para sumarse a un grupo y convertirlo en una fuerza. Los lurkers forman un capital binario necesario en toda conversación horizontal. Este fenómeno de comunidad también conocido como: Principio de la sabiduría colectiva y/o “Cien mejor que uno” la tesis de James Surowiecki.

Para Ana Mª Cestero, profesora de Lingüística de la Universidad de Alcalá. Los griegos y los romanos establecieron las bases de este idioma sin palabras en el mundo occidental y ambos, practicaban casi las mismas formas de saludo, entre las cuales destaca el hábito de estrecharse la mano. La evolución de la inteligencia humana, del human_0_1 ha mutado las formas primarias de comunicación no verbal desde “el mundo real” asía los entornos virtuales de las redes sociales y comunidades en red. La sola presencia de un ser digital con solo su avatar, tienen un peso en el equilibrio y sostenimiento del sistema de la participación de una comunidad en línea (un lurker) configuran el autentico capital binario de comunicación por excelencia.

En el zoo humano Desmond Morris, el biólogo y etólogo británico, examino el comportamiento humano en las ciudades, así como también el lenguaje corporal como forma de participación primitiva y su adaptación al nuevo medio. No son extraños estos mecanismos, periódicos, en la corta evolución del homo sapiens. Los entornos digitales y virtuales son propicios para nuevos cambios evolutivos, configurando una inédita comunicación virtual del lenguaje corporal, en otra dimensión colectiva de consecuencias inimaginables.

Gracias a Jorge Juan Fernández García y su extraordinario libro “Más Allá de Google” del cual me he tomado la libertad de tomar prestado muchos de sus textos de forma literal y precisa dada su importancia. También al ineludible Alfons Cornella, un autentico animal binario Español, maestro en estos temas y genial analista tecnológico. En el capítulo del libro de Jorge Fernández: la Regla del 90-9-1. Esta regla en particular me ayudara a explicar con arreglo a las tesis que vengo sosteniendo hace algunos años sobre la complejidad de la participación online de los webactores, como bien los llama Francis Pisani en “La alquimia de las multitudes”.

En el capítulo la Regla del 90-9-1

(…) Nos dice: “En prácticamente todas las comunidades online, el 90% de los usuarios son lurkers (http://en.wikipedia.org/wiki/Lurker), personas que leen y/u observan, pero que “nunca contribuyen a la discusión” mientras que un 9% contribuyen de manera esporádica o mediante actividades sencillas, como emitir un voto, y el restante 1% son los usuarios que realmente participan activamente mediante sus contribuciones. Como señala Jakob Nielsen sobre estos últimos: “parece como si no tuvieran vidas, porque introducen comentarios sólo unos minutos después de que cualquier evento sobre el que escriban ocurra”.

Los lurkers están en “shhhhhhilencio”. Son como la letra “h”, que se escribe en las palabras, y no participa en su pronunciación. Pero tal y como se señala en Wikipedia: “De acuerdo con la teoría de las comunidades de práctica, un lurker tiene una participación periférica legítima y se espera que, con el tiempo, pueda llegar a integrarse como un miembro activo de la comunidad”. La primera referencia a esta idea de “desigualdad en la participación” (participation inequality) se debe a Will Hill, de Bell Communications Research, en: Steve Whittaker, Loren Terveen, Will Hill, and Lynn Cherny (1998): “The dynamics of mass interaction”, Proceedings of CSCW 98, the ACM Conference on Computer-Supported Cooperative Work (Seattle, WA, November 14-18, 1998), pp. 257-264. Disponible en http://www.ghostweather.com/papers/dynamics-mass-interaction.pdf.(…)

Un artículo escrito por Nielsen, Quizás no tan importante, pero con sus mejores intenciones, explica los aspectos “negativos” de esta desigualdad en la participación y lo qué hay qué hacer para evitarla (en la medida en la que sea posible). No comparto las conclusiones a las que ha llegado este ingeniero de interfaces Jakob Nielsen sobre la negatividad de los lurkers. Pensar que un lurkers no participa en la conversación es un error muy común de apreciación sobre realidades complejas que difieren del mundo físico y mecánico predecible. Es fácil caer en el reduccionismo cundo hablamos de fenomenología, sociología o antropología cultural.

En el libro, The Wisdom of Crowds, “La sabiduría de las multitudes” o “Cien mejor que uno” como se conoce en lengua española, James Surowiecki explica que la suma de la inteligencia conectada en red de las multitudes, genera una sabiduría colectiva excepcional. Surowiecki sugiere que buscar necesariamente a un “experto” como la persona más inteligente y necesaria para solucionar un determinado problema, no sería la mejor opción, quizá fuera mejor, preguntar a la multitud, poseedora de una supra-humana sabiduría binaria.

Todo esto nos dice que la energía producida por la “masa crítica” de webactores, genera comportamientos inéditos para las ciencias sociales y/o del comportamiento. La participación de los webactores adquiere importancia superior a la descripción de cualquier nodo físico dentro de una comunidad. Creando su propia comunidad cultural efímera y/o atemporal. Cada webactor adquiere la personalidad inducida o condicionada por el sistema. Las personas participantes de una comunidad online adquieren formas funcionales y roles arquetípicos que le son útiles al sistema para su subsistencia y mantenimiento de la comunidad virtual. Los Lurkers son parte de la conciencia colectiva y de la inteligencia: Nadie forma parte de la cultura de una comunidad si no quiere. En una manifestación del mundo real, son más importantes los lurkers que los líderes o voceros de la manifestación. Su masa es la fuerza de cohesión de todo movimiento social o cultural o revolucionario.

Como es la comunicación entre lurkers, es una interrogante que está por resolverse. Si algo sabemos hasta ahora, es su importancia y contribución a la sabiduría de las multitudes. Su comportamiento es comparable a las neuronas espejo y su rol en la evolución de la inteligencia humana. Sabemos que se está configurando una inteligencia virtual superior a la humana, una superconciencia colectiva, donde los lukers forman unos ejércitos de neuronas y genes inteligentes. Un lurker tiene una participación replicante dentro de la comunidad, observa y aprende al igual que las neuronas espejo. Trasmitiendo información al sistema, son parte de la comunicación no verbal e intrínseca al los nuevos lenguajes virtuales producto de la evolución.

El lurker es un tipo de personalidad un arquetipo.

Patrick Lambe es el responsable de un estudio, muy curioso, sobre la participación en las comunidades online en un intento de darle forma descriptiva y establece una relación entre cultura y comportamiento y identidad virtual.

(…) Los arquetipos son de carácter implícito o tipos de personalidad, integrado dentro de la narrativa la conciencia de cualquier grupo social que tiene una identidad propia. Una vez que tenemos una identidad como un grupo, contamos historias a nosotros mismos y a los demás. Todas estas historias representan y expresan diferentes aspectos de nuestra experiencia vivida como un grupo cohesionado.

La colección de narraciones que compartimos, constituye un rico recurso, contextualizado por cómo nos vemos a nosotros mismos y entre sí. Nuestra cultura como un grupo está representada por los temas comunes y las conversaciones horizontales que refuerzan dichos vínculos en nuestros escritos. Los aspectos de la personalidad pasan a primer plano en nuestro grupo de historias igualmente reforzar y expresadas en sentido de identidad común. (…)

Nuestra participación en las comunidades online son mutaciones de nuestras latentes vidas reales. En los entornos digitales los arquetipos son caracterizaciones de personas extraídas de la gente del moribundo espacio real y de experiencias reales verticales, pero expresadas como un todo, como cultura de la comunidad online. Los arquetipos pueden llegar a ser una muestra de las historias que la cultura dice sobre sí misma. De ahí lo relevante del estudio de dichas caracterizaciones sobre la participación en los grupos online. Los arquetipos como objeto de estudio nos pueden dar pistas útiles sobre nosotros mismos y de nuestro nuevo avatar virtual como human_0_1 Una de las peculiaridades de la cultura del grupo es la rapidez como se aclimatan los participantes a ella, ¿nos convertimos en exponentes consciente de ello? Es muy difícil ser conscientes de nuestra configuración cultura más allá de los primeros días de ser un recién llegado. Las representaciones arquetipo pueden ser útiles y de gran alcance como parte de cualquier estudio sobre la cultura de la comunidad online.

El estudio es un intento por ponerle rostro e imagen humana (identidad) a todos los arquetipos de las personalidades integradas en la narrativa de cualquier grupo social online. Toda “comunidad digital” es un sistema en equilibrio y un modelo en sí de sociedad virtual, un ecosistema, representada por arquetipos de personalidad atemporales y efímeras. Tan duraderas como la vida de la comunidad y su función. La costumbre y uso reiterado de llamar comunidad a los grupos virtuales de webactores como se tratase de una categoría social del mundo real, es un concepto que no comparto. Sólo para uso de este blog seguiré adjetivándolo como comunidad a los colectivos virtuales que comparten ideas, fines y acciones colectivas; siguiendo el uso que hace Patrick Lambe para referirse a los grupo de individuos conectados online, que son objeto de estudio de campo.

Los humanos a diferencia del resto de los homínidos inferiores, somos seres arquetípados, configurados con personalidad propia, formamos parte del plan de la evolución de la inteligencia humana. Que nos asigna ciertos roles funcionales ante escenarios y entornos culturales, dónde la disfuncionalidad se paga caro. Sin embargo, cualquier conjunto de arquetipos no es una expresión universal de la identidad completa de ningún grupo o comunidad online. Un mapa de la participación de los arquetipos digitales de una comunidad en línea, sería algo parecido a la propuesta de Patrick Lambe en el estudio: Mapping the culture of an online community.

EL MEDIADOR

EL LURKER

EL MALHUMORADO

El INICIADO

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EL BACKSTABBER

EL PROFESOR

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EL VISIONARY

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