La Máquina Disruptiva (*)


ROBOT SOCIAL MEDIA
La sociedad del mercado

Un economista y filósofo clásico del siglo XVII, usando su reconocido sentido común dijo “Nadie nunca ha visto a un perro «Canis lupus» cambiar equitativamente y deliberadamente  con otro perro un hueso por otro. Adam Smith” Hemos construido una sociedad basada en esta supuesta superioridad moral innata, créanme, y falso corolario del impulso civilizatorio del hombre (el canje racional voluntarista sin contraprestaciones, «trueque» a veces altruista; pertenece al catálogo de las vanidades falsas del hombre).

Reflexionemos sobre esta idea, basada en la observación racional del «sentido común», tan propia de la teoría economía clásica de Adam Smith. Como muchas otras derivadas del razonamiento empírico de su tiempo. Analicemos que ideas subyacen a este aserto popular: «El perro es el mejor amigo del hombre» En realidad estamos condicionando la supuesta amistad. El mensaje implícito es: Siempre que esté «Canis lupus» no tenga pensamiento racional, y además que no sea nuestro competidor en el mercado. (La obediencia y la sumisión serán los mejores aliados del «Canis lupus», postrarse a los pies como Odalisca al Sultán)

El mensaje está claro; este es el comportamiento social «ideal» esperado en el hombre civilizado, para todo el ZOO. Pero que ha cambiado en la sociedad hiperconectada con respecto a estos supuestos ¿Esta sociedad es una sociedad versionada, o quizás una sociedad inédita del mercado? ¿El sentido común como motor de la historia, sigue siendo una máquina bien aceitada?  Dicho sentido «común» no resuelve las tensiones y conflictos generados en el mercado.

Si nos apoyamos en el pensamiento clásico del sentido común (Vintage) para analizar el comportamiento humano y su «acción social» en la social media. Nos encontraríamos nuevamente como monos desnudos «Desmond Morris». El comportamiento disruptivo observado en la social media, no reconoce el sentido «común» como regla y motor de la historia. Lo disruptivo es el patrón de comportamiento manifiesto (dueña del hueso) e imperante en todos los órdenes sensibles a los sentidos.

En realidad siempre hemos actuado cónsonos con nuestra animalidad (ZOO), como el perro descrito por Adam Smith.  Un hueso por otro, sin una contraprestación mejorada, no es posible, ni en la vida de los humanos. No se necesita ser un animal racional moral, para negarnos  a cambiar el hueso, o lo que ya tenemos asegurado. El comportamiento altruista es la opción menos probable a la negociada. (Es la ley que posibilita y regula el mercado) «El mercado ha actuado como un elemento aceleraste de la evolución humana».

La social media se ha convertido en «la máquina disruptiva» La fenomenología del mundo virtual genera bienes y servicios (huesos) que no poseemos  físicamente, que forman parte de una nueva realidad fáctica, intangible e irreales para las ciencias clásicas. «La sociedad hiperconectada cambia huesos por otros que no posee; pero que siente como propios». La social media genera empatías virtuales (emociones) linkeables compartidas y distribuidas horizontalmente con costes cero.  (Compartir hueso es una ley virtual) Primera ley disruptiva del mercado: «El hueso es parte de la naturaleza de los entornos digitales» .(Nueva realidad).

El estado natural de “las cosas y su sentido” en los entornos digitales es el mercado de los bienes disruptivos «la ruptura» Lo disruptivo configura y regula un nuevo paradigma para economía. También es el mensaje civilizatorio de la sociedad programada virtual «binaria» (Sociedad hiperconectada) Seguimos siendo parte inalienable de la naturaleza del (ZOO) gobernado por el mercado (productores, vendedores) y demandantes (consumidores o compradores). La máquina disruptiva «aniquila» la división social y del trabajo de los agentes reguladores del mercado (vendedores, productores y consumidores de huesos) de ahí que se hable de paradigma, de un mercado disruptivo. Conocer quien es quien, en un entorno virtual disruptivo es imposible, para  «el mono desnudo» conocedor de realidades tridimensionales.

“El anti-industrialismo romántico, presenta una naturaleza intocada como ideal al que retornar. El impulso fáustico y prometeico de dominar tecnológicamente la naturaleza tridimensional; es un rasgo esencial del ser próximo. En su relación con la naturaleza hay un carácter co-creador” En un mercado disruptivo la naturaleza no compite con el hombre, es la vuelta a ella. El mercado virtual disruptivo, se presenta como nueva naturaleza, sin antagonismos de clase, ni poder.

La neuroeconomía, nos permite seguir especulando sobre las emociones. Si los mercados son emocionales no racionales, y los mercados son conversaciones. Por lo tanto, debemos inferir de todo ello, que las conversaciones son irracionales. Disiento de esta aseveración errónea y reiterada; que niega la racionalidad de las emociones. El mercado está regulado por las emociones, sujetas a normas racionales.

“La empatía del griego ἐμπαθής (“emocionado”) es la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro individuo puede sentir. También es descrita como un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra”  Si algo distingue a los humanos de los animales, es su capacidad de expandir el mercado. «Conocer nuevos amigos es ampliar el mercado» Dije amigos, no futuro compradores, ni oferentes.

Si queremos actuar (producir, vender y comprar) en «la sociedad del hipermercado disruptivo», debemos entender la fenomenología del carisma de la sociedad conectada. «La sociedad del mercado disruptivo» sólo es comprensible si aceptamos como paradoja, la convivencia racional con las emociones. «Las emociones son racionales» y sus factores: The enchantment factor and the likeability factor / Huellas del humano binario

(*)  Disruptivo: Es una voz «vocablo» de origen inglés (disruptive) utilizada para nombrar a aquello que produce una ruptura brusca e inesperada. Se utiliza dicho término en un sentido simbólico, en referencia a algo que genera un cambio muy importante o determinante (sin importar si dicho cambio tiene una correlación física real)  El concepto cobra relevancia, si observamos los entornos digitales y su impacto disruptivo en un mercado.

Anuncios

La Rebelión de las masas y su nuevo avatar


Breve historia de la indignación

(Historia breve de la indignación)

Primero Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, y las mujeres se indignaron. Fuimos expulsados del paraíso y nos indignamos. Caín asesinó a su hermano, y nos indignamos. Dios nos condeno, hasta el final de los tiempos, ha tener que ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente. Y desde entonces no hemos parado de estar indignados.

Aristóteles nos puso en el centro del universo, y Galileo, Copérnico y Kepler, nos bajaron del centro de la creación. Y volvimos ha estar indignados. Cuando Charles Darwin deposito en nuestras conciencias vírgenes, dudas razonables, sobre nuestro posible origen: Afirmaba el naturalista: (humanos y monos) descendemos de un antepasado común “¿Monkey?”. La revelación nos hizo caminar en cuatro patas, nos obligo una vez más descender del árbol de la ignorancia. Entonces fue cuando nos convertimos en los primeros indignados del siglo XIX. Hoy nuevamente caminamos la misma senda, sentimos que volvemos a bajarnos del árbol como monos desnudos; diría el propio zoólogo Desmond Morris.

Ignacio Wert, ministro de educación del Reino de España, ordeno a reeducar a los habitantes de una región del noreste de España, antigua “Lacitania”, tierra de tribus iberas; a formarse en igualdad de oportunidades, condiciones, derechos y libertades que garantiza la constitución. A excepción de la republica independiente de IKEA, que está exenta de ser Españolizada. Y volvimos a estar indignados. Si París era una fiesta, lo de Cataluña ¡Ni te cuento!

Para los evolucionistas la historia de la indignación tiene otro recorrido y explicación biológica y psicológica: El malestar en forma de indignación siempre ha estado conviviendo con nosotros, desde que la evolución nos hiciera bajar de los arboles y caminar en dos patas, y desde esa, no hemos parado de correr. Y fuimos los primeros bípedos indignados, por tener que correr para poder comer y no ser comidos o devorados.

En otras palabras, no somos consientes de nuestra caótica naturaleza, la cultura establece un orden de prioridades, un estado de normalidad, un estado de “falsa conciencia”, necesario para establecer el estado de armonía (Llamado orden) Construido sobre la explosiva naturaleza psicológica del hombre. Cuando se rompen estos equilibrios resurge nuestra latente naturaleza de seres indignados.

En la sociedad digitalizada y conectada, son más probables los estados de histeria colectiva y viral. La permeabilidad y exposición a la infoxicación de las instituciones y la cultura abierta en canal, crea un malestar, un escozor, en forma de indignación.

Adquirimos la conciencia, o tenemos la percepción objetivada de que somos factores de cambio, como bien lo somos en la red. Deseamos extrapolar nuestro dominio y estado de felicidad, como sociedad virtual horizontal, conectada y libre (Free) hacia el mundo real. Importar nuestro avatar digital al mundo material y vertical. El choque de realidades inversas, crea la mayor fusión conocida por la sociedad vertical. La infoxicación tiene la mala costumbre de producir indigencia cultural e indignación. “Denme un churro y un punto de apoyo y moveré el mundo”. ¡Un indignado!

La emulación a los grandes movimientos de masas de la historia resiente, son resultados aditivos de la confluencia de dos realidades diametrales y opuestas, como consecuencia de la sociedad conectada, capaz de reeditar los estados más proto sociales de la humanidad vertical, percibida como fracaso. Son los hijos de la red, que siente el llamado a la resistencia contra el sistema. El nuevo pasquín, el nuevo manifiesto de los infoxicados: Indignados y Frikis del mundo uníos. ¡Indignaos! (Indignez-vous!) de Stéphane Hessel (…)

Manuel Eduardo Ponte Ferreiro