El publicista online


El muerto, la tumba y el sepulturero «Prensa, Internet y publicidad» especies de naturaleza disímil entre sí, e incapaces de renunciar a su hábitat, la zona de confort, renunciar al paisaje y la herencia de la charca cenozoica de los tiburones. “Hoy el individuo es un sujeto colectivo, ‘horizontal’ los nuevos individuos son: la social media, sin audiencias, sin representación demográfica, sin muestreos demoscópicos, y sobre todo, sin espectadores. De ahí que Internet se haya convertido en la mayor tumba de la historia para los medios de comunicación social tradicionales” Emigrar a Internet (el medio) con todos los trastos o bártulos a cuestas sin renunciar a nada, son parte de las causas de la muerte de la prensa online.

La función de uno define las deficiencias del otro, uno explica al otro, uno define al otro. El muerto necesita la tumba, como la tumba al muerto; el enterrador cumple la función social de hacer real el final, certificarlo, terminar la historia.

No cambiar el modelo mental (conciencia) no es un síntoma, es más una consecuencia indefectible de la muerte. Estoy convencido de estar en presencia de un cadáver, de ahí qué hablemos del muerto y no de un paciente y sus síntomas. No podemos especular sobre los síntomas, porque los muertos no las padecen. Hablar de las causas es parte de una investigación forense.

La publicidad online y el marketing de los periódicos online están yendo demasiado lejos con sus viejas prácticas agresivas, ajenas a los tiempos y a los usuarios, cada vez más evangelizados sobre las normas no escritas de convivencia y navegabilidad en la red (respeto y honestidad) El problema comienza cuando tienes que preguntarte: qué vaina es el respeto y la honestidad en la social media; inclusive: qué es la social media y como afecta el modelo de negocio.

«Un medio de comunicación social online (prensa) puede morir por tres causas, bien por desconocimiento del medio, también por falta de publicidad, y especialmente por culpa de la publicidad»

La publicidad online es ineficaz, por vulgar, por intrusiva y por sodomita; a menos que los ‘social media’ se hayan convertido en sadomasoquistas. El abuso en la publicidad ‘Interstitial / Layer’, es un insulto a la inteligencia, y sobre todo a la paciencia de los ‘usuarios’ cansados de ser sodomizados por el marketing tiburón. De hecho no debería de existir como soporte ni recurso publicitario. Los cigarros explosivos n o son graciosos. No conozco que se hagan degustaciones de estos cigarros en los centros comerciales.

«El individuo ha sufrido un proceso de externalización (fenomenológico) es parte de una conciencia superior a él ‘post-individuo’ ahora el sujeto percibido en la ‘social media’ como sujeto racional del pensamiento exteriorizado; es un intento de tematizarlo, es decir, convertirlo en cosa, objeto o ente, parte de una realidad virtual» No se analiza al individuo (personalidad) sino al sujeto tematizado» Es evidente que la demografía basada en el individuo queda vacía de contenido.

La rigidez de la prensa online (rígor mortis) solo hace que Internet sea su tumba, el gran hoyo, con la colaboración necesaria del enterrador, la publicidad tiburón, el viejo modelo. No han entendido dónde está el negocio en Internet, como hacer rentable un periódico online.

Un medio de comunicación vertical no puede realizar una mudanza a un medio líquido, porque carecen de empatía y de los grandes motores históricos de la sociedad conectada, «The enchantment factor and the likeability factor». Necesarios como las branquias para los peces, donde los actores son editores y consumidores empoderados, entre muchas otras cosas que proporciona la sociedad hiperconectada, y los nuevos avatares horizontales, dónde la norma es compartir, honestidad y transparencia, sin la mediación de los señores tiburones.

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El votante zombie «ente político»


VOTE ZOMBIE

El zombie, los no zombie y tú

¿El votante zombie gana terreno? El surgimiento de un nuevo ente político «el zombie» está condicionando al resto de actores conocidos hasta ahora. El zombie, los no zombie y tú son nuevas realidades objetivas (avatares). Tres configuraciones de la personalidad política de los votantes necesarias en la neosecularización política. La desaparición de una de ellas invalida a todas las demás configuraciones y al proceso.

Su dicotomía así planteada, votante zombie, y no zombie nos plantean una secularización de alma/cuerpo: un dualismo metafísico. Si sustituimos la categoría alma por conciencia, explicaríamos mejor esta fenomenología desconocida en la era pre-digital. La extrañación de la conciencia social hacia un ente virtual superior a nosotros, con existencia propia, la ‘superconciencia’ horizontal formada por todas las supra-conciencias horizontales de la sociedad hiperconectada.

El concepto ‘zombie’ elevado a categoría política, aporta síntesis cualitativa a fenómenos y hechos de nueva factura y difíciles de observar si no se les conceptualiza en contexto. Es un vocablo que ayuda a entender conductas políticas difíciles de explicar sin la fuerza conceptual que este aporta.  La necesidad de llevar a cabo ciertas concreciones sobre fenómenos políticos inéditos, determinan el uso de conceptos descriptivos concretos y muy definidos. El votante «zombie» no explica la necrosis en sí, la muerte del ciudadano, solo la conducta última, no habla del cadáver, tampoco de una sociedad enferma, por que estas no existen para las ciencias sociales.

Una sociedad ‘estable’ es aquella que está sujeta a valores y participa de ellos, los reconoce y se reconoce en ellos, es la ciudadanía. Siempre tenemos la tentación de creer que si no se dan estas condiciones la sociedad está enferma; y no es así. Es contradictorio hablar de sociedades y de grupos humanos y personas como si fuesen lo mismo.

Comparar la sociedad con la biología y la humanidad es erróneo, lleva a equívocos. Podemos aceptar el símil de la sociedad como cuerpo, pero no humano. Las sociedades se degradan y evolucionan hacia otros estados de valores, no necesariamente ideales y sujetos a nuestra cosmovisión moral del mundo. Pero ello no las convierte en sociedades enfermas. Sí, puede que sean otra cosa, otra vaina, pero no están enfermas; las sociedades no se enferman. Lo correcto o incorrecto en sociedad es parte de la norma dominarte, la ideología. La sociedad enferma es una valoración doctrinal.

La decadencia de una norma no es enfermedad, es síntoma de disfunción de su representación como idea de la materialidad del momento. Las cosmovisiones son reafirmaciones de la realidad aparente del momento histórico. El porvenir de una nueva norma depende de su consenso y de su capacidad de evangelizar. La concentración de individuos sujetos a una norma se representa en una nube de puntos sobre una recta, lo contrario es la ausencia de norma.

Lo que trato de explicar aquí, y no sé si lo he logrado, es la aparición de nuevos actores históricos evangelizadores, configurando una nueva nube de valores inéditos, rupturistas, pero no decadentes, lo decadente no es lo que viene, es lo que se va. El Votante «zombie» el no «zombie» y tú, son realidades de un mismo proceso de cambio. Lo mismo sucede a nivel del lenguaje político hegemónico y sus conceptos orientativos, correctivos de la vieja realidad.

Una cosmovisión del mundo debe tener por necesidad sus propios ismos y su propio lenguaje amortizador de lo viejo,  su propia escombrera de la vieja realidad. El ejemplo más relevante y esquemático es el concepto de «regeneración democrática» una manifestación de la existencia de un lenguaje correctivo propio y hegemónico. Las sociedades no se regeneran tampoco la democracia.

La regeneración es una imposibilidad histórica en sí misma, es una contradicción a la evolución de las sociedades y al cambio. Si los procesos sociales y la historia se pudiera regenerar como los tejidos biológicos sería terrible para la humanidad; entraríamos en bucle, la historia no tendría sentido. Los valores y las normas serian verdades en sí mismas, toda realidad sería absoluta.

Las teorías historicistas que recrean estos episodios, que explican una naturaleza necesaria originaria de las sociedades y el hombre son totalitarias, responde a un orden superior de las cosas al individuo.  Regenerar la democracia suena bien, da a entender que existe un orden natural que ha sido pervertido, violado. (…)

El voto «zombie» describe el perfil de un votante cuya voluntad esta fuera de él, pertenece a una supra-conciencia virtual social media orientativa del voto, a un ser ajeno o extrañado del mercado vertical; lo que configura una supra-personalidad o avatar más allá del individuo conocido. De ahí mis tesis sobre la muerte del individuo, objeto y sujeto del historicismo marxista. Quien lo explica mejor es Karl Popper en su ensayo  «La miseria del historicismo»

Lo que yo llamo ‘supra-conciencia horizontal’, difiere del concepto ortodoxo marxista del ‘individuo’ alineado, ya que el individuo, del que yo hablo, no existe como sujeto, solo como objeto, lo que hace que la ‘supra-conciencia’ adquiera el rango o categoría de constructo.

El individuo enajenado así, es consciente de pertenecer a una conciencia virtual superior a él, a diferencia del alienado inconsciente marxista, ajeno  a su condición de alienado. La plusvalía del conocimiento aquí se hace colaborativa, distributiva, emocional;  son factores nativos del político Friki. “The enchantment factor and the likeability factor” los actuales motores de la historia, qué explicarían el perfil del voto «zombie»

“El empoderamiento de una nueva generación de magos de las máquinas inteligentes «machine Wizard» ha entrado a controlar el mercado. La «social media» es la herramienta por excelencia del mercado. La otrora política la basada en el ciudadano de «Rousseau», sólo representa la mitad del electorado (del mercado). La otra mitad no pertenece al «imperativo categórico de ciudadano» Las fuerzas que tradicionalmente cohesionaban a la sociedad como un «todo» indivisible, ya no sujetan las conciencias, ni las emociones. El concepto de ciudadano, ya no es una unidad política representativa, ni valorada como sustantivo. El friki remonta su dimensión virtual, a la política en un acenso de calidad y poder real”

El votante vertical histórico a diferencia del «zombie» no goza de una conciencia de autor, productor y consumidor, tampoco es un nativo digital. La personalidad del zombie, es la del cyberactivistas o voluntarista emocional, muy uniformada y radical, participativa y distributiva; forma parte de una supra-inteligencia consciente, fuera de él actor (avatar virtual).

El votante histórico es más bien de carácter ambivalente, dúctil y muy volátil, sensible al mercado y la estabilidad institucional, a los valores fijos del status quo del sistema. Son seres del marketing político de un mundo reducido a las audiencias y los espectadores fijos, seres integrados; son los consumidores del mundo sensible de las cosas reales adaptados al mercado político. Y los partidos tradicionales los justos productores de viejas y nuevas necesidades sociales; oferta, promesa, beneficio y oportunidad, las leyes reguladoras del mercado. Los votantes como receptores de mensajes.

El votante social media es parte de otro modelo de conducta y de mercado, aunque las leyes del mercado sigan siendo las mismas en su tiranía hegemónica. El prosumidor es un ser horizontal altamente disruptivo, depende de sí mismo, pero su ser social, no!. Es decir, su conciencia material es virtual nativa, es parte de la supra-conciencia horizontal, está fuera de su ser, pero consciente de su nueva naturaleza activista.

Hablamos de otro mercado más horizontal con las mismas leyes, el mercado no fallece, nunca lo ha hecho desde que el hombre es el creador de su propia  humanidad. Lo que llamamos humanidad hoy, debería llamarse simplemente mercado. Cambian los avatares no el mercado, quizás más inteligente, pero no por ello menos mercado. Lo que cambia es el regulador del mercado.

El votante «no zombie» se explica a través de la existencia del otro, el votante «zombie» ambos pertenecen a la sociedad hiperconectada, incluido tú, como factor de oposición necesario, cada uno de ellos explica la existencia dialéctica del otro y el proceso de secularización regulador de nuevos entes.