El votante zombie «ente político»


VOTE ZOMBIE

El zombie, los no zombie y tú

¿El votante zombie gana terreno? El surgimiento de un nuevo ente político «el zombie» está condicionando al resto de actores conocidos hasta ahora. El zombie, los no zombie y tú son nuevas realidades objetivas (avatares). Tres configuraciones de la personalidad política de los votantes necesarias en la neosecularización política. La desaparición de una de ellas invalida a todas las demás configuraciones y al proceso.

Su dicotomía así planteada, votante zombie, y no zombie nos plantean una secularización de alma/cuerpo: un dualismo metafísico. Si sustituimos la categoría alma por conciencia, explicaríamos mejor esta fenomenología desconocida en la era pre-digital. La extrañación de la conciencia social hacia un ente virtual superior a nosotros, con existencia propia, la ‘superconciencia’ horizontal formada por todas las supra-conciencias horizontales de la sociedad hiperconectada.

El concepto ‘zombie’ elevado a categoría política, aporta síntesis cualitativa a fenómenos y hechos de nueva factura y difíciles de observar si no se les conceptualiza en contexto. Es un vocablo que ayuda a entender conductas políticas difíciles de explicar sin la fuerza conceptual que este aporta.  La necesidad de llevar a cabo ciertas concreciones sobre fenómenos políticos inéditos, determinan el uso de conceptos descriptivos concretos y muy definidos. El votante «zombie» no explica la necrosis en sí, la muerte del ciudadano, solo la conducta última, no habla del cadáver, tampoco de una sociedad enferma, por que estas no existen para las ciencias sociales.

Una sociedad ‘estable’ es aquella que está sujeta a valores y participa de ellos, los reconoce y se reconoce en ellos, es la ciudadanía. Siempre tenemos la tentación de creer que si no se dan estas condiciones la sociedad está enferma; y no es así. Es contradictorio hablar de sociedades y de grupos humanos y personas como si fuesen lo mismo.

Comparar la sociedad con la biología y la humanidad es erróneo, lleva a equívocos. Podemos aceptar el símil de la sociedad como cuerpo, pero no humano. Las sociedades se degradan y evolucionan hacia otros estados de valores, no necesariamente ideales y sujetos a nuestra cosmovisión moral del mundo. Pero ello no las convierte en sociedades enfermas. Sí, puede que sean otra cosa, otra vaina, pero no están enfermas; las sociedades no se enferman. Lo correcto o incorrecto en sociedad es parte de la norma dominarte, la ideología. La sociedad enferma es una valoración doctrinal.

La decadencia de una norma no es enfermedad, es síntoma de disfunción de su representación como idea de la materialidad del momento. Las cosmovisiones son reafirmaciones de la realidad aparente del momento histórico. El porvenir de una nueva norma depende de su consenso y de su capacidad de evangelizar. La concentración de individuos sujetos a una norma se representa en una nube de puntos sobre una recta, lo contrario es la ausencia de norma.

Lo que trato de explicar aquí, y no sé si lo he logrado, es la aparición de nuevos actores históricos evangelizadores, configurando una nueva nube de valores inéditos, rupturistas, pero no decadentes, lo decadente no es lo que viene, es lo que se va. El Votante «zombie» el no «zombie» y tú, son realidades de un mismo proceso de cambio. Lo mismo sucede a nivel del lenguaje político hegemónico y sus conceptos orientativos, correctivos de la vieja realidad.

Una cosmovisión del mundo debe tener por necesidad sus propios ismos y su propio lenguaje amortizador de lo viejo,  su propia escombrera de la vieja realidad. El ejemplo más relevante y esquemático es el concepto de «regeneración democrática» una manifestación de la existencia de un lenguaje correctivo propio y hegemónico. Las sociedades no se regeneran tampoco la democracia.

La regeneración es una imposibilidad histórica en sí misma, es una contradicción a la evolución de las sociedades y al cambio. Si los procesos sociales y la historia se pudiera regenerar como los tejidos biológicos sería terrible para la humanidad; entraríamos en bucle, la historia no tendría sentido. Los valores y las normas serian verdades en sí mismas, toda realidad sería absoluta.

Las teorías historicistas que recrean estos episodios, que explican una naturaleza necesaria originaria de las sociedades y el hombre son totalitarias, responde a un orden superior de las cosas al individuo.  Regenerar la democracia suena bien, da a entender que existe un orden natural que ha sido pervertido, violado. (…)

El voto «zombie» describe el perfil de un votante cuya voluntad esta fuera de él, pertenece a una supra-conciencia virtual social media orientativa del voto, a un ser ajeno o extrañado del mercado vertical; lo que configura una supra-personalidad o avatar más allá del individuo conocido. De ahí mis tesis sobre la muerte del individuo, objeto y sujeto del historicismo marxista. Quien lo explica mejor es Karl Popper en su ensayo  «La miseria del historicismo»

Lo que yo llamo ‘supra-conciencia horizontal’, difiere del concepto ortodoxo marxista del ‘individuo’ alineado, ya que el individuo, del que yo hablo, no existe como sujeto, solo como objeto, lo que hace que la ‘supra-conciencia’ adquiera el rango o categoría de constructo.

El individuo enajenado así, es consciente de pertenecer a una conciencia virtual superior a él, a diferencia del alienado inconsciente marxista, ajeno  a su condición de alienado. La plusvalía del conocimiento aquí se hace colaborativa, distributiva, emocional;  son factores nativos del político Friki. “The enchantment factor and the likeability factor” los actuales motores de la historia, qué explicarían el perfil del voto «zombie»

“El empoderamiento de una nueva generación de magos de las máquinas inteligentes «machine Wizard» ha entrado a controlar el mercado. La «social media» es la herramienta por excelencia del mercado. La otrora política la basada en el ciudadano de «Rousseau», sólo representa la mitad del electorado (del mercado). La otra mitad no pertenece al «imperativo categórico de ciudadano» Las fuerzas que tradicionalmente cohesionaban a la sociedad como un «todo» indivisible, ya no sujetan las conciencias, ni las emociones. El concepto de ciudadano, ya no es una unidad política representativa, ni valorada como sustantivo. El friki remonta su dimensión virtual, a la política en un acenso de calidad y poder real”

El votante vertical histórico a diferencia del «zombie» no goza de una conciencia de autor, productor y consumidor, tampoco es un nativo digital. La personalidad del zombie, es la del cyberactivistas o voluntarista emocional, muy uniformada y radical, participativa y distributiva; forma parte de una supra-inteligencia consciente, fuera de él actor (avatar virtual).

El votante histórico es más bien de carácter ambivalente, dúctil y muy volátil, sensible al mercado y la estabilidad institucional, a los valores fijos del status quo del sistema. Son seres del marketing político de un mundo reducido a las audiencias y los espectadores fijos, seres integrados; son los consumidores del mundo sensible de las cosas reales adaptados al mercado político. Y los partidos tradicionales los justos productores de viejas y nuevas necesidades sociales; oferta, promesa, beneficio y oportunidad, las leyes reguladoras del mercado. Los votantes como receptores de mensajes.

El votante social media es parte de otro modelo de conducta y de mercado, aunque las leyes del mercado sigan siendo las mismas en su tiranía hegemónica. El prosumidor es un ser horizontal altamente disruptivo, depende de sí mismo, pero su ser social, no!. Es decir, su conciencia material es virtual nativa, es parte de la supra-conciencia horizontal, está fuera de su ser, pero consciente de su nueva naturaleza activista.

Hablamos de otro mercado más horizontal con las mismas leyes, el mercado no fallece, nunca lo ha hecho desde que el hombre es el creador de su propia  humanidad. Lo que llamamos humanidad hoy, debería llamarse simplemente mercado. Cambian los avatares no el mercado, quizás más inteligente, pero no por ello menos mercado. Lo que cambia es el regulador del mercado.

El votante «no zombie» se explica a través de la existencia del otro, el votante «zombie» ambos pertenecen a la sociedad hiperconectada, incluido tú, como factor de oposición necesario, cada uno de ellos explica la existencia dialéctica del otro y el proceso de secularización regulador de nuevos entes.

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Del “Niplegate” al “Do Not Track“


Del “Niplegate” al “Do Not Track“

Alguna mente ociosa, y no por ello, menos prestigiosa en el gran conglomerado de conglomerados de Google, específicamente en YouTube, ha tenido la idea genial de crear un software “inteligente” capaz de detectar y borra pezones femeninos en los vídeos existentes en su base de datos. Conocido el escandalo como Niplegate. YouTube, es la Capilla Sixtina de la sociedad conectada. Todo ello nos recuerda a “Daniel Volterra que pintara unos velos ocultando las desnudeces de algunas imágenes del Juicio Final de Michelangelo. Aquella chapuza le valió al pintor que desde entonces fuese conocido como el “braghettonne” (El pone bragas)”

Proponer como un valor ético y moral, los residuos de la sociedad vertical o pretender injertar o inseminar a la sociedad conectada con valores en vías de extinción, “criogenizados”, es por lo menos, torpe, de torpeza. La humanidad virtual se aleja, se escapa a todo ello, como los arenques lo hacen de la depredación de los Delfines.

No estamos hablando de la vieja humanidad, ahora convertida o virtualizada por una suerte de artilugio tecnológico, un View-Master, una especie de estereoscopio fotográfico, del mundo; o de unas lentes en 3D… Estamos ante paradigmas aun por descifrar. Nuestro futuro como sociedad del éxito, se aleja cada vez más de la certidumbre y de la continuidad de la conciencia vertical. Los ciclos de pánico y miedo, han acompañado al hombre durante todos los procesos de la hominización. Se conoce como miedo al cambio.

Camuflar los arboles de arboles, no es nada inteligente, vestir al mono desnudo, tampoco fue acertado. Los museos secretos, los diccionarios secretos, y los ángeles sin sexo, fueron los protectores de nuestra moral vertical. Fueron El Fahrenheit 451 de la sociedad Off-line; con su oscuro pasado de iniquidades y santas inquisiciones del por si acaso. Aun hoy hacen sentir su pesada, silencioso y aniquilante sombra, sobre la humanidad conectada.

La censura preventiva del por si acaso, ha acompañado a la humanidad desde sus inicio, “es un signo inequívoco de hominización, de humanidad vertical, y varía de una cultura a otra y de una época de la historia a otra”. La idea perversa del mal menor, el todo no vale; La líneas rojas intraspasables; son el paralelo 38 de toda ideología y de todo dogma que se aprecie y de toda sociedad estable.

Es un huésped social y un valor que vive entre nosotros, anidado desde tiempos prehistóricos en los homínidos. ¿Cómo reconocer su diseño, su simetría, su ecuación perfecta? ¿Cuál es el grado? Si es que lo hay, que nos separa de los seres censores, reproductores perfectos, motores de la ecuación social dominante de la censura preventiva. ¡El gendarme necesario! ¡El gendarme espontaneo, el vigilante de la playa! ¿Existe una predisposición genética?

Cuando los individuos entienden, entronizan en grados, la sociedad como reflejo de sus actuales necesidades, virtudes, complejos, ideario, angustias, miedos, valores, sueños, fobias y fijaciones en términos psicológicos. Producen un conflicto de intereses, en el mejor de los casos, y un trauma insalvable para los humanos, altamente socializados. El miedo al vacío, a lo desconocido, el miedo a romper el cordón umbilical del claustro (lo conocido) la identificación funcional y apropiación del miedo como un firewall, necesario para que nada cambie.

Especie de “Nuestra particular Republica independiente de IKEA”. Lo más primario en el hombre, su naturaleza animal, entra en conflicto contra cualquier alteración del orden conocido e imperante. Entonces, nos sentidos expulsados como Adán y Eva, la recurrente tragedia del pecado original, la separación, la perdida y el éxodo.

Tenemos como homínidos urbanos, un problema de adaptabilidad ante todos los posibles e inevitables escenarios de cambio. Se conoce como resistencia al cambio en las ciencias sociales. Los síntomas de la “cambiumfobia” pueden tener sus orígenes en un conflicto originario, nativo inherente a la naturaleza animal; un origen latente, atávico, genético. (El huésped)

El grito primario, la llamada de la selva “The Call of the Wild” o el recuerdo traumático para al hombre primitivo, el recuerdo grabado de la dura transición, hace diez mil años, del paso del status de homo Nómada a homo Sedentario. Puede movilizar e inmovilizar a personas e individuos, pueblos o naciones, en persecución nostálgica de la defensa del Edén. Los homínidos siempre hemos luchado por no ser expulsados del paraíso, el mejor de los mundos posibles. Recogido en la tradición literaria y religiosa de occidente y en la visión cosmogónica de todas las culturas primitivas del planeta.

Entendiendo la sociedad como producto y expresión material del cambio. También comprendo la naturaleza de los enroques mentales y masivos ante un inminente cambio del orden de las cosas divinas o de las personales. Para Marx, ‘La sociedad es el producto de la actividad humana que se da en un proceso dialéctico’. Hasta hoy, esta conclusión, sigue siendo válida, no así su justificación e interpretación historica, como ‘historicismo’ o filosofía de la historia y práctica política.

Su utilidad científica, ha sido y es utilizada por las ciencias sociales y del comportamiento. Un ejemplo lo tenemos en la Sociología de Peter Berger. Que hace de ella, un instrumento metodológico, polémico dónde los haya, pero rico en aportaciones científicas, deslastradas de ideología política marxista revolucionaria. Fue útil para Robert K. Merton, y para Max Horkheimer y la sociología del conocimiento. Hasta ahora, poco documentada.

Comparto la definición y critica de Karl Popper sobre el historicismo como: “una aproximación a las ciencias sociales que asume que la predicción histórica es su objetivo principal, y que asume que su objetivo es alcanzable mediante el descubrimiento de los ‘ritmos’, o los ‘patrones’, las ‘leyes’ o las ‘tendencias’ que subyacen a la evolución de la historia” (Introducción a La miseria del historicismo). Popper criticó esta tendencia, practicada, según él, por filósofos como Hegel, Marx, Freud y Oswald Spengler.” y algunos otros filósofos de la escuela de Frankfort (…)

La metástasis como ejercicio de resistencia al cambio social, no es de origen institucional o jerárquico. La propagación del miedo social, como estrategias de resistencia complementarias al plan global del Edén. (¡El no pasarán!) Es quizás, una respuesta supra biológica del huésped. Son parte de la conciencia colectiva. Se hacen patentes, y se hacen sentir en lo colectivo y en lo individual, en forma de conciencia viral y coercitiva. Hechos representativos de la existencia de un orden vertical, de prelaciones, de sociedad que ha hecho bien su trabajo de objetivación y internalización de su estado de bienestar, en la conciencia de los individuos, programables, predecibles y binarios. ¡Sin la menor duda! El triunfo del gen censor, el huésped, acudiendo frenéticamente hacia el menor vestigio de herida o fractura del sistema, como las plaquetas en el cuerpo humano (…)

Es inherente a los seres humanos, es un “tatú” indeleble, el código de barras con el cual venimos al mundo, es el espejo en el que nos miramos todos. Son partes de un modelo caducado, fuera de serie, de fabricación, el recuerdo recurrente del Edén, que no cesa su trabajo de Firewall. Sera posible vivir con el huésped, con el Gen descontinuado en la sociedad conectada, aun a sabiendas de su inocuidad para la humanidad conectada. Sentirse un naufrago, no debe ser cosa fácil, para los que tienen autoconciencia de ser portadores del huésped de la censura, los cruzados de la sociedad vertical. Freud habla del malestar en la cultura en términos de conflicto entre eros y tánatos, quizás estemos hablando de lo mismo. Nuca antes una teoría había sido tan útil y tan oportuna para la sociología que la teoría social de Freud.

“Do Not Track” es un fenómeno de cambio semántico de tendencia hacia formas encubiertas de auto censura, menos intrusivas, y de mayor poder. Do Not Track: pretende ser una nueva generación de herramientas administrativas de regulación, de censura auto medicado. Inoculada de persona a persona, para evitar la horizontalidad de la distribución social de la información.

Esta herramienta permitirá que sólo los dos grandes buscadores del monopolio de la información se repartan el botín, “el vellocino de oro”, de los datos de navegación, tus vicios y virtudes. Las pequeñas compañías de marketing queden fuera del negocio. Ahora los avatares y perfiles no pertenecerán a la distribución horizontal y el beneficio colectivo. La sangre del sistema de la sociedad conectada, ahora tendrá dueño. Este poder en manos de Microsoft y Google y el Storage final, ‘Deep Impact’.