La ética de lo público vs. Lo público como ética


I love the public, new ethics

“Las ideologías surgen en periodos de crisis, cuando la cosmovisión dominante no logra satisfacer nuevas y poderosas necesidades sociales y los hombres se ven impelidos a producir una transformación social profunda” [Edward Shils]

¿La ética de lo público, es la nueva teología de la liberación? Hasta ahora nadie se ha hecho la pregunta cómo se mantiene el estado de bienestar, percibido por las multitudes asilvestradas como lo público, dónde nace el caudal de dinero que hace posible la ilusión de armonía, especie de paraíso del edén. La pregunta mítica, dónde nace el Nilo no siempre fue una preocupación popular, mientras éste lo inundaba todo de riqueza, y maná bíblico, y menos en los regímenes totalitarios del bien común. Esta aventura siempre ha terminado en tragedia social, en miseria. Nos basta con echar un vistazo a la historia reciente del comunismo y los recursos inagotables de lo público como ética, especie de teología libertaria.

Los pueblos vuelven a sus estados primarios de configuración protosocial cuando alcanzan su nivel más alto de bienestar material y de dependencia de lo público. El estado, la soberanía, y sus formas aceptadas de convivencia institucional, no logran mantener la cohesión política histórica. Superado el umbral de resistencia, el consenso desaparece y todo se percibe como obstáculo a la felicidad, del bien común, a lo público como ética del comportamiento y cosmovisión del mundo.

Lo público se percibe como renta y riqueza a repartir, como justicia. Los valores trabajo, sacrificio, cooperación, contribución, iniciativa y progreso, propiedad, ahorro, trasformación. Son valores del capitalismo explotador. Este proceso de reversión ideologica de la sociedad de masas, y de la inmersión cultural de lo público como necesidad única; son los nuevos valores de las masas hiperconectados, llamadas multitudes inteligentes.

“Edward Shils, sostiene que las ideologías no son necesariamente políticas. Su componente político se hizo crucial desde el siglo XVIII y predominante a partir del siglo XIX. Las ideologías surgen en periodos de crisis, cuando la cosmovisión dominante no logra satisfacer nuevas y poderosas necesidades sociales y los hombres se ven impelidos a producir una transformación social profunda”

El ciudadano sin obligaciones es una desviación perversa de la concepción de ciudadano «Yo no pertenezco a la ciudad, la ciudad me pertenece» Lo público como totalidad en oposición a la naturaleza y principio y fin último de la política. Así, la propiedad es percibida como un robo. La filosofía política se entiende  como ética de lo público, de ella emanan todos los valores.

¿Qué es lo público…? Los romanos fueron, quizás los primeros en crear una abstracción funcional del concepto, que era comprensible en sí mismo sin necesidad de ser explicado, ni dejando un vestigio, o espacio para ambigüedad sobre ‘lo público, y de la cosa pública’ un valor que hemos heredado de su inconmensurable civilización. Hemos construido la democracia actual sobre tres pilares heredados de la antigüedad, la propiedad privada, lo público y la cosa pública, tres conceptos diferenciados de libertad.

Las ideologías totalitarias necesitan destruir en principio este triple enlace, para construir su proyecto totalitario basado en lo único, lo público como propiedad natural de las cosas. Toda propiedad es un robo perpetrado contra la naturaleza de lo público. La cadena trófica (cadena alimentaria) es el modelo político de lo público, altamente burocratizado y piramidal, todos comen de todos, según su escala y posición «dictadura del proletariado» no existen obligaciones solo el disfrute de lo público, un mundo feliz, sin conflictividad, onanismo de lo público.

La sociedad conectada recrea y maximiza las condiciones objetivas de lo público, sin contra prestaciones, ni obligaciones contractuales. Lo público es un espacio virtual no ideológico de libertad sin compromisos. El axioma existencialista de Jean-Paul Sartre “Mi libertad comienza donde comienza la del otro” La importancia del ‘otro’ es un obstáculo opuesto a la ética de lo público, como motor de la nueva historia, la sociedad horizontal más ‘autorregulable’ que en la vieja sociedad coercitiva del imperio de la ley, la verticalidad y la sanción.

Esta nueva concepción de la propiedad virtual y de lo público se ha trasvasado al mundo real de la política y la social media. Las tesis marxistas que denunciaban la expropiación capitalista del mundo convertido en una mercancía histórica, vuelven como fundamento filosófico y dogma de la ética de lo público, lo público como ética de la naturaleza. La sociedad horizontal, la sociedad conectada recrea el espacio de lo público como lo ética. Y la necesidad de reivindicar lo público como propiedad colectiva, y/o vuelta a la naturaleza de las cosas, lo público se percibe como racionalidad de humanismo generacional de las multitudes inteligentes.

¿La ética de lo público, es la nueva teología de la liberación? Hasta ahora nadie se hace la pregunta cómo se mantiene el estado de bienestar, percibido por las multitudes asilvestradas como lo público, dónde nace el caudal de dinero que hace posible la ilusión de armonía, especie de paraíso del edén. La pregunta mítica, dónde nace el Nilo no siempre fue una preocupación popular, mientras éste lo inundaba todo de riqueza, y maná bíblico, y menos en los regímenes totalitarios del bien común. Esta aventura siempre ha terminado en tragedia social, en miseria, basta con echar un vistazo a la historia reciente del comunismo y los recursos inagotables de la ética de lo público, especie de teología libertaria.

La relación entre principios éticos particulares y la conducta social, son hechos políticos a investigar como factores del cambio ético. Conocer la sociedad conectada es clave, para entender la nueva ‘materialidad virtual’ determinante de la nueva racionalidad de lo público.

Hasta ahora, la fuerza de los comportamientos normativos  eran los generadores de una ética de lo público, esto en la actualidad ha cambiado, lo público ha pasado a ser lo ético, la fuerza generadora de los comportamientos. Lo público elevado a la categoría de culto y dogma, tiene sus raíces en las ideologías historicistas del siglo XIX. La configuración inversa de esos principios de lo público como lo ético. Si bien la sociedad se explica cómo y en movimiento, a mi entender, principio hegeliano, nada hace proveer que ello termine aquí.

Comparto la idea de ‘Edward Shils’  qué las ideologías no necesariamente son políticas a pesar de su intento de explicar el orden social de las cosas, su naturaleza y su praxis. La dicotomía de dos visiones diferenciada y antagónica del mundo, son visiones ideológicas no en el orden político, sino en lo dogmático, en la teología que subyace a las ideas, el deber ser de las cosas y su irreductibilidad. ‘Lo público como lo ética’ es la nueva cosmovisión de la sociedad hiperconectada, nuevo avatar.

En política estamos obligados a conocer las nuevas leyes coercitivas de la sociedad disruptiva, para no predicar en el desierto a las ‘masas inteligentes’ prosumidores desmovilizados de las audiencias pasivas per se. Sin un diagnostico del cambio social será imposible mantener una conversación con alguien que ya no se le encuentra en el habitual estuario donde solíamos pescar.

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El futuro es fan, el futuro es friki


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La tragedia se cierne como una sombra alargada, tan densa que se podría trocear; avanza imperturbable sobre la sociedad formal «sociedad vertical» Empezó como cultura folk urbana, luego como mediática, y ahora como maldición política. Todos corren en cualquier dirección, desorientados, diría, en estampida cuadrúpeda (despavoridos). Algo ha tocado el nervio de la sociedad aletargada, del «deber ser de las cosas» y la estabilidad emocional. El ascenso del hombre friki en política, «el freak-man», es la viva imagen de “Tommy”, el friki del «Pinball Wizard» el iluminado que se alza sobre un cerro de chatarra de máquinas de «pinball». El ídolo de las masas enfebrecidas de una nueva era. (La política del «friki», representada como un video juego de rol).

El empoderamiento de una nueva generación de magos de las máquinas inteligentes «machine Wizard» ha entrado a controlar el mercado. La «social media» es la herramienta por excelencia del mercado. La otrora política basada en el ciudadano de «Rousseau», sólo representa la mitad del electorado (del mercado). La otra mitad no pertenece al  «imperativo categórico de ciudadano» Las fuerzas que tradicionalmente cohesionaban a la sociedad como un «todo» indivisible, ya no sujetan las conciencias, ni las emociones. El concepto de ciudadano, ya no es una unidad política representativa, ni valorada como sustantivo. El friki remonta su dimensión virtual, a la política en un acenso de calidad y poder real.

Los resultados electorales para las europeas 2014, resultaron ser una puesta en escena de modelos de sociedad friki emergentes, disruptivos; no de modelos políticos convergentes reales y viables. Las europeas se han convertido en la «Expo de la política friki». La falta de evangelización sobre la sociedad hiperconectada, en la «clase política española y su dirigencia», traerá consecuencias a mediano plazo. Aletargada como iguanas tendidas al sol, ajena a los cambios y a la historia “que se presenta como tragedia”

El viejo politburó, convertido en «petit comité» vive en su propia burbuja retroalimentada por la vieja trova, anclada, o varada en el continuismo del método. El método cartesiano ya no funciona (Si ayer fue bueno el método, por qué no puede serlo hoy) Si se atreven asomarse a la ventana, podrán ver al iluminado, “Tommy” «la social media que se alza sobre un cerro de chatarra de máquinas de «pinball». El ídolo de las masas enfebrecidas de una nueva era, de sociedad horizontal, social-media.

Hablarle al ciudadano hoy, dirigirnos a él, es lo más parecido a una carta sin destinatario. El problema quizás no sea tanto el mensaje, sino el método elegido, y a quien le hablamos. Olvidamos las profecías de Marshall McLuhan, (el medio es el mensaje). También lo entendieron así, quienes dirigieron la primera campaña electoral de «Barak Obama» Hoy tendríamos que hacer muchas más cosas en «comunicación social media», que las hechas por el partido Demócratas Americanos. Lo de Obama fue una broma, comparado con los retos actuales.

La sociología estudia también,  «la revolución de las expectativas» no hay puertas al cambio social, si antes no existen estas. La evolución de las expectativas políticas y su dinámica deben ser objeto de predicción y estudio, y de construcción de modelos de simulación, de posibles escenarios sociales y su impacto «impactos» Para eso están las «Expo-política,» conocidas como elecciones al parlamento europeo. Redefinir el fenómeno de los movimientos electorales y separarlo de los partidos políticos tradicionales es condición «sine qua non» unos tienen estructura compleja y rígida basada en el modelo leninista del partido. Modelo vidente, asumido por todos los partidos «modernos», bien sean de pensamiento de izquierda como de derecha.

“ (1) Vladímir Ilich Lenin, concebía un partido formado principalmente por “intelectuales”, sobre la base de la teoría de que los trabajadores no pueden desarrollar por sí mismos una conciencia socialista. La idea socialista es siempre e inevitablemente introducida al movimiento obrero por la burguesía intelectual. (2) Sostenía que el partido era simplemente un grupo de “revolucionarios profesionales” y no el partido del conjunto de la clase obrera. (3) Repudió todo elemento de espontaneidad o movimiento espontáneo, y sólo respaldó una revolución dirigida. (4) Planteó que el partido no debía estar organizado de manera democrática, sino burocráticamente o como una jerarquía sami-militar.”

No se podemos analizar la compleja realidad partiendo de perjuicios, aislando la historia. Los movimientos políticos «radicales» de izquierda o de derecha, de nueva generación son modelos evolucionados de la sociedad «freak-man» sociedad horizontal y social-media. Sus postulados denuncian y cuestionan el viejo modelo de partido; «modelo leninista», rígido y vertical del poder de la elite; que luego se ve reflejado o representado en las instituciones políticas y socio-económicas.

No hay partido, no hay estructura, sólo carisma y representación mediática, espontaneidad y consulta popular. Las únicas estructuras reguladoras del poder es la social-media, y la sociedad horizontal hiperconectada. La calle y el trending topic son los legitimadores de las leyes, y del espacio público. El derecho a decidir como principio categórico de la política. La forma de estado es la asamblea. Los factores determinantes de la evolución de los frikis «political freak» son: «The enchantment factor and the likeability factor»

Tal cual,  lo cuenta y afirma el gurú de la cultura friki, «Henry Jenkins» en su libro sobre el fenómeno fans bloggers y videojuegos. “Los fans figuran entre los consumidores más activos y creativos, críticamente comprometidos y socialmente conectados con la cultura popular”. Son “los representantes de vanguardia de una nueva relación con los medios de comunicación de masas”.

Pensar o creer que un «Expo-político», «political freak» es un relevo generacional y revolucionario, surgido del estuario o reservorio de la nueva humanidad. O peor aún, pensar y manifestar que es el mismísimo «Zaratustra», o «Tommy» descendiendo de la montaña para contarnos su verdad. La nueva profecía social. Es por lo menos una interpretación «animista» de los hechos e ideas políticas (mear fuera del perol).

“Henry Jenkins a principios de los años noventa explosiono  la idea de que los fans están entre los consumidores de cultura popular más activos, más creativos, más comprometidos críticamente y más conectados socialmente, y que representan la vanguardia de una nueva relación con los medios de comunicación de masas” El salto cualitativo y evolutivo que han hecho el friki «political freak» a la política, convertida en cultura radical social-media, donde los costes tienden a cero. Los entornos digitales prescinden de las estructuras de partido y sus sedes. La política «Long Tail» moviliza excedentes marginales e ideas, imposibles de encontrar adhesión, en el mundo vertical. El empoderamiento es el nuevo motor horizontal de la «contracultura» horizontal.