El ‘Alma Sensible’ de las masas


bachaqueros del siglo XXI*En respuesta a: Jesús Morales (UCV)

Cuando hablamos del alma, todos nos ponemos nerviosos, sorprendidos, no sabemos con certeza si estamos hablando de religión, moral, filosofía o literatura (sucedáneos) destrezas humanas, virguerías; muy bonito todo pero en la práctica parecieran inservibles en sí mismos. Sabemos que a lo largo de la historia el hombre ha ido cambiando profundamente su «estructura anímica» y en ese lento avance evolutivo del «Alma humana» el aspecto sensitivo, el denominado «Alma Sensible» ha mutado.

“Y cuando hablamos de temperamento y de emociones, hablamos de estados anímicos (Alma) A partir de la etimología del vocablo su definición es la cualidad relativa al alma. También puede definirse como: espiritual, psíquico. Lo psíquico como lo que pertenece o se relaciona con contenidos y funciones de la psique o también en lo que se refiere a la actividad mental.

No puedo separar el concepto de ser humano del concepto de hombre anímico, de ahí parten los juicios de valor y la personalidad, tan característicos de nuestra especie. Un ejemplo es: cuando hablamos de derechos humanos, no siempre encontramos consenso en las ideas. Para muchos el concepto derechos humanos es un concepto elaborado y anímico, escalable, relativo y circunstancial, no es un valor en sí mismo universal. Es una elaboración anímica, por lo tanto es una opción de libre aceptación «objeción de conciencia»

El totalitarismo niega la existencia de un derecho universal del hombre como individuo, y lo condiciona y antepone a lo colectivo, del que derivan todos los poderes. Lo público decide, el qué, el quién, el cómo, el cuándo, y el por qué… es decir organiza el relato histórico como necesidad planificada (revolución) De ahí que digamos que la revoluciones son estados anímico, yo agregaría, planificados.

Los regímenes totalitarios desarrollan un derecho paralelo al judicial, se llama poder popular, el custodio de la revolución. Su manifestación más elocuente son los señalamientos de los enemigos del pueblo, un criterio extrajudicial que llega a tener un gran peso «anímico» que mantiene los equilibrios del poder. Los sociólogos hablamos de las víctimas propiciatorias, (Oblación) necesarias para mantener el relato revolucionario.

Hoy son los Bachaqueros, los enemigos del pueblo, y apenas ayer eran señalados otros, como enemigos: Daniel Ceballos, Leopoldo López, Antonio Ledezma, Corina Machado y Teodoro Petkoff, entre muchos otros, por ahora sin rostro. Los síntomas a veces suelen ser engaños, esconden una enfermedad en apariencia invisible, pero letal. El régimen populista totalitario (chavismo) reconduce los síntomas y los convierte en auténticos problemas (enemigos del pueblo) sujeto histórico provisto de «Alma Sensible» nueva moral…

Los ‘Bachaqueros’ buhoneros (top manta) con independencia de sus delitos inmorales o criminales, son señalados como los culpables del malestar social, y enemigos del pueblo, la víctima propiciatoria, necesaria para esconder la enfermedad del régimen: la ineficiencia, la decadencia, la corrupción, y el fracaso del modelo castro chavista; reforzar el odio.

El desabastecimiento y el fracaso del modelo productivo del régimen, no se debe a los Bachaqueros, ni la relajación moral. Señalar a los enemigos del pueblo como responsables de las deficiencias y necesidades sociales, reconforta a las masas. Distorsionar los verdaderos problemas en un enemigo común reaccionario, reconocible y con mono naranja, traslada el mensaje de justicia revolucionaria, reorienta la animosidad.

Dónde ponemos la frontera, de quien sí, y quien no, es un ser sujeto de derechos humanos. Cuál es la escalabilidad de medición: los estados animismos o la racionalidad popular del derecho consuetudinario de una justicia divina de los pueblos (las masas)

La justicia popular no es justicia, es otra vaina, perteneciente al relato revolucionario protosocial de la ideología del unicornio azul. La declaración de los derechos humanos, no es un código penal, tampoco limita la condición humana a un espectro histórico, ni material, solo habla de la dignidad intrínseca a la humanidad del hombre. La tortura psicológica, no puede ser parte de la pena, en un estado de derecho sujeto a ‘valores humanos’ tampoco la humillación, puede ser parte de la pena, ni el  escarnio público vejatorio, con independencia de la gravedad de los crímenes cometidos. También los trabajos forzados o condicionales son parte de las penas.

Los Bachaqueros no son enemigos del pueblo, porque tal delito no existe; son delincuentes despreciables, o criminales, pero nadie, ni nada pude despojarlos de su humanidad. Los tratos vejatorios desdicen de nuestra propia equidad y naturaleza humana. Nos vacían de valores, que mañana echaremos en falta. Hoy aplaudimos con ‘sensible animosidad’ la desnaturalización del estado de derecho, porque creemos tener el control de las emociones. Los enemigos del pueblo es un péndulo, hoy señala a nuestros intereses ‘anímicos’ quizás mañana, nos señale como a Leopoldo López y demás presos enemigos del pueblo.  Estoy seguro que para muchos está legitimada la represión contra Corina Machado o Ledezma. Cuando el péndulo se aleja de nosotros aplaudimos con las orejas…

La pregunta es: En qué parte de la declaración de los derechos humanos del hombre, se señalan las condiciones por las cuales se pierden dichos derechos universales. El infractor se convierte en reo del pueblo «Alma Sensible»  ¿Cuándo se pierde la condición humana? ¿Quién lo decide? ¿El pueblo constituido en religión horizontal sin Dios, el populismo? ¿Quién? ¿El alma sensible del pueblo elevado a los altares…?

(*) Jesús Morales, un Cyberamigo de FaceBook, egresado de la Universidad Central de Venezuela. UCV, que tubo la amabilidad y el interés de leerme y discernir… Gracias!

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La ética de lo público vs. Lo público como ética


I love the public, new ethics

“Las ideologías surgen en periodos de crisis, cuando la cosmovisión dominante no logra satisfacer nuevas y poderosas necesidades sociales y los hombres se ven impelidos a producir una transformación social profunda” [Edward Shils]

¿La ética de lo público, es la nueva teología de la liberación? Hasta ahora nadie se ha hecho la pregunta cómo se mantiene el estado de bienestar, percibido por las multitudes asilvestradas como lo público, dónde nace el caudal de dinero que hace posible la ilusión de armonía, especie de paraíso del edén. La pregunta mítica, dónde nace el Nilo no siempre fue una preocupación popular, mientras éste lo inundaba todo de riqueza, y maná bíblico, y menos en los regímenes totalitarios del bien común. Esta aventura siempre ha terminado en tragedia social, en miseria. Nos basta con echar un vistazo a la historia reciente del comunismo y los recursos inagotables de lo público como ética, especie de teología libertaria.

Los pueblos vuelven a sus estados primarios de configuración protosocial cuando alcanzan su nivel más alto de bienestar material y de dependencia de lo público. El estado, la soberanía, y sus formas aceptadas de convivencia institucional, no logran mantener la cohesión política histórica. Superado el umbral de resistencia, el consenso desaparece y todo se percibe como obstáculo a la felicidad, del bien común, a lo público como ética del comportamiento y cosmovisión del mundo.

Lo público se percibe como renta y riqueza a repartir, como justicia. Los valores trabajo, sacrificio, cooperación, contribución, iniciativa y progreso, propiedad, ahorro, trasformación. Son valores del capitalismo explotador. Este proceso de reversión ideologica de la sociedad de masas, y de la inmersión cultural de lo público como necesidad única; son los nuevos valores de las masas hiperconectados, llamadas multitudes inteligentes.

“Edward Shils, sostiene que las ideologías no son necesariamente políticas. Su componente político se hizo crucial desde el siglo XVIII y predominante a partir del siglo XIX. Las ideologías surgen en periodos de crisis, cuando la cosmovisión dominante no logra satisfacer nuevas y poderosas necesidades sociales y los hombres se ven impelidos a producir una transformación social profunda”

El ciudadano sin obligaciones es una desviación perversa de la concepción de ciudadano «Yo no pertenezco a la ciudad, la ciudad me pertenece» Lo público como totalidad en oposición a la naturaleza y principio y fin último de la política. Así, la propiedad es percibida como un robo. La filosofía política se entiende  como ética de lo público, de ella emanan todos los valores.

¿Qué es lo público…? Los romanos fueron, quizás los primeros en crear una abstracción funcional del concepto, que era comprensible en sí mismo sin necesidad de ser explicado, ni dejando un vestigio, o espacio para ambigüedad sobre ‘lo público, y de la cosa pública’ un valor que hemos heredado de su inconmensurable civilización. Hemos construido la democracia actual sobre tres pilares heredados de la antigüedad, la propiedad privada, lo público y la cosa pública, tres conceptos diferenciados de libertad.

Las ideologías totalitarias necesitan destruir en principio este triple enlace, para construir su proyecto totalitario basado en lo único, lo público como propiedad natural de las cosas. Toda propiedad es un robo perpetrado contra la naturaleza de lo público. La cadena trófica (cadena alimentaria) es el modelo político de lo público, altamente burocratizado y piramidal, todos comen de todos, según su escala y posición «dictadura del proletariado» no existen obligaciones solo el disfrute de lo público, un mundo feliz, sin conflictividad, onanismo de lo público.

La sociedad conectada recrea y maximiza las condiciones objetivas de lo público, sin contra prestaciones, ni obligaciones contractuales. Lo público es un espacio virtual no ideológico de libertad sin compromisos. El axioma existencialista de Jean-Paul Sartre “Mi libertad comienza donde comienza la del otro” La importancia del ‘otro’ es un obstáculo opuesto a la ética de lo público, como motor de la nueva historia, la sociedad horizontal más ‘autorregulable’ que en la vieja sociedad coercitiva del imperio de la ley, la verticalidad y la sanción.

Esta nueva concepción de la propiedad virtual y de lo público se ha trasvasado al mundo real de la política y la social media. Las tesis marxistas que denunciaban la expropiación capitalista del mundo convertido en una mercancía histórica, vuelven como fundamento filosófico y dogma de la ética de lo público, lo público como ética de la naturaleza. La sociedad horizontal, la sociedad conectada recrea el espacio de lo público como lo ética. Y la necesidad de reivindicar lo público como propiedad colectiva, y/o vuelta a la naturaleza de las cosas, lo público se percibe como racionalidad de humanismo generacional de las multitudes inteligentes.

¿La ética de lo público, es la nueva teología de la liberación? Hasta ahora nadie se hace la pregunta cómo se mantiene el estado de bienestar, percibido por las multitudes asilvestradas como lo público, dónde nace el caudal de dinero que hace posible la ilusión de armonía, especie de paraíso del edén. La pregunta mítica, dónde nace el Nilo no siempre fue una preocupación popular, mientras éste lo inundaba todo de riqueza, y maná bíblico, y menos en los regímenes totalitarios del bien común. Esta aventura siempre ha terminado en tragedia social, en miseria, basta con echar un vistazo a la historia reciente del comunismo y los recursos inagotables de la ética de lo público, especie de teología libertaria.

La relación entre principios éticos particulares y la conducta social, son hechos políticos a investigar como factores del cambio ético. Conocer la sociedad conectada es clave, para entender la nueva ‘materialidad virtual’ determinante de la nueva racionalidad de lo público.

Hasta ahora, la fuerza de los comportamientos normativos  eran los generadores de una ética de lo público, esto en la actualidad ha cambiado, lo público ha pasado a ser lo ético, la fuerza generadora de los comportamientos. Lo público elevado a la categoría de culto y dogma, tiene sus raíces en las ideologías historicistas del siglo XIX. La configuración inversa de esos principios de lo público como lo ético. Si bien la sociedad se explica cómo y en movimiento, a mi entender, principio hegeliano, nada hace proveer que ello termine aquí.

Comparto la idea de ‘Edward Shils’  qué las ideologías no necesariamente son políticas a pesar de su intento de explicar el orden social de las cosas, su naturaleza y su praxis. La dicotomía de dos visiones diferenciada y antagónica del mundo, son visiones ideológicas no en el orden político, sino en lo dogmático, en la teología que subyace a las ideas, el deber ser de las cosas y su irreductibilidad. ‘Lo público como lo ética’ es la nueva cosmovisión de la sociedad hiperconectada, nuevo avatar.

En política estamos obligados a conocer las nuevas leyes coercitivas de la sociedad disruptiva, para no predicar en el desierto a las ‘masas inteligentes’ prosumidores desmovilizados de las audiencias pasivas per se. Sin un diagnostico del cambio social será imposible mantener una conversación con alguien que ya no se le encuentra en el habitual estuario donde solíamos pescar.

¿Karl Marx era un hipster?


el hipster marx

Los Zaratustra horizontales del siglo XXI

Escuchando el discurso de Juan Goytisolo en el premio Cervantes, me quede  sin escucharle a él, al hombre, al literato, al intelectual. Las cosas ya no están ahí, todo se ha movido o desaparecido en su carrera hacia el suicidio intelectual. Todo queda abierto, ya todo es posible incluida la roca inmutable de Karl Marx, ya no es perceptible a la izquierda, en términos de consumo. Se ha abierto una nueva dimensión para la humanidad, es la «dimensión líquida» por la cual se mide la sociedad. El mundo intelectual contestatario ha permeado hacia las formas de pensamiento más primarias y simples del ciudadano promedio. Es tal cual lo he escrito, ‘ciudadano promedio’ quizás no sea una categoría exhaustiva, pero interpreta bien el sentido de masa ideológica líquida.

La ideología de la indignación y/o miseria de la indignación, es parte de la religión horizontal sin Dios y sin verbo. El individuo como sujeto social ha muerto, no es una categoría válida para las ciencias políticas, y mucho menos para el marketing y la publicidad. Lo que no se pueda discutir, ni cambiar en el campus party, no tiene validez alguna, ¡No nos representa!

Ya lo decía Karl Marx «Si lo que decimos y queremos contradice la realidad, peor será para la realidad» La realidad es un obstáculo para cambiar el designio de la historia, la realidad como falsa conciencia, es el ser social, reproductor del modo de producción capitalista, per se. Pero que ha cambiado en la ‘zona cero del marxismo’, para dar paso al populismo como fuerza política revolucionara del cambio. ¿Dónde quedo la lucha de clases como motor de la historia? ¿Y el dogma del proletariado como fuerza universal?

La respuesta hay que hallarla en «Adiós a las leyes universales» ¡No, no es una novela de Hemingway! es una apreciación contextual del momento histórico de la política y de los advenedizos hijos de la sociedad líquida. Las ideologías dogmáticas se presentan como obstáculos al cambio, demasiado rígidas ante la sociedad disruptiva y la tecnología. Todo aquello que en apariencia esté por encima de la sociedad disruptiva y horizontal, se presenta como hostil, incluido los manifiestos.

El retorno de los viejos…!

La senectud es un divino tesoro para quien lo desee «la vejez» no siempre es sinónimo de sabiduría ni refugio de experiencia y conocimientos, a veces es otra cosa, ajena al culto de la decrepitud como valor cultural. La vejez se presenta como torpeza, como chochez. Hay quienes refuerza esta creencia cada vez más arraiga en mí. No me extralimito en mi percepción cundo leo a personajes de actualidad (Ancianos) que dilapidan su propia historia y leyenda, como Stéphane Hessel, Noam Chomsky, Eduardo Galeano, José Luis Sampedro, José Mujica, el Papa Francisco, y por supuesto el gurú de LaSexta, Julio Anguita.

Asistimos como testigos absortos a una pléyade de ancianos volubles que hablan más que piensan. Sienten un deseo irrefrenado de trascendencia popular; la incontinencia verbal no es un valor, es más una mistura, un síntoma de decadencia de quienes lo padecen. El complejo de gurú, el anciano que tiene que enseñar su vedad al mundo antes de fallecer. “El viejo ha hablado”  como en la obra de Tennessee Williams, «La noche de la iguana» el anciano que al final de la obra decide hablar y muere por el esfuerzo de anunciar al mundo su último poema.

“Hablamos de seres  con la percepción divina de omnipresencia, de ubicuidad y reservorio de la moral y el bienestar social, poseedores de un destino y un mensaje… La percepción integrista de un mundo rectificable al alcance e todos, sobre el cual reescribir a nuestra imagen y semejanza a la humanidad. ¡El don del creador instalado! Es la cultura del predicador desnaturalizado, el líder, el evangelizador, el Zaratustra horizontal del siglo XXI, el vigilante de la playa, con un pincel de corrector de Tipp-Ex. (…)” ( http://wp.me/p1GbSh-10a ) Escuchar a los ancianos a su alrededor, durante horas y días sin rechistar y sin parpadear es un comportamiento tribal, protosocial.