“La Sociedad Pasmada” (*)


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¡El porvenir está en los huevos!
Es el título de una obra teatro del absurdo del dramaturgo Eugène Ionesco. Pienso que no me vendría mal para describir algunos episodios surrealistas de esta vorágine de cambios extremos. Les quiero hablar de algo tan real como lo virtual lo es hoy sin lugar a dudas. Les hablo del “porvenir de las herramientas de análisis de las redes sociales” el nuevo ¡Boom! de la sociedad hiperconectada. El negocio del análisis y el diagnostico de las redes sociales crece, pero no evoluciona en el sentido esperado de las expectativas y exigencias creadas.

El mercado espera mucho más de las herramientas estadísticas, espera teoría de Diagnóstico vs. Análisis de datos. Está bien la minería de datos, pero siguen siendo datos, que pueden decir muchas cosas, y cruzarse con muchas otras. Pero sin la herramienta adecúala, la información es hipervitaminosis.  La herramienta definitiva debe ser capaz de interactuar con el lenguaje humano, mucho más rápido y flexible. Capaz de infligir, de explicar, e interpretar el significado de los datos obtenidos de la conversación horizontal.

La demanda de herramientas de análisis es la nueva margarita a deshojar de la sociedad hiperconectada. “¡Sirve!, ¡No me sirve!, ¡Sirve!, ¡No me sirve!”… Hasta hoy, no conozco ninguna herramienta de análisis, útil a los fines de la demanda del marketing digital, y de la complejidad del fenómeno cultural y tecnológico.  Una cosa es el acomodo a la cuchara de palo, y otra las exigencias derivadas de la escases. ¡Quizás nos ha vencido la costumbre! Derivada de “la sociedad pasmada”.

Quien diga que la información disponible sobre las redes sociales es mínimamente optima; desconoce, e ignora que debe saber sobre los seres conectados, su razón y su humanidad virtual y su estado de conciencia. Desconoce e ignora la fenomenología de un ser empoderado, complejo y activado.

Atrás han quedado las herramientas gratuitas Google de análisis Web. Si la Web ha muerto, tendremos otra deshuesadora de herramientas inservibles. La conversación horizontal se presenta como hecho inalienable e ininteligible  a las propuestas actuales de análisis de redes. El algoritmo colibrí de google (Hummingbird algorithm) no entiende la conversación humana, a lo sumo propone en términos probabilísticos, lo que usted quiso decir. Aprende de otras búsquedas semejantes o parecidas. En realidad es una conversación muda y sorda. Quizás es mejor a todo lo que teníamos antes de la aparición de este algoritmo.

Matar moscas a cañonazos y presumir de a ver dado en la diana, se nos da bien. Hace tiempo que es el método apriorístico por excelencia del marketing invasivo digital (the day “D”) acertar y adivinar en entornos digitales son sinónimos de una misma actividad. A nuestro target se le llega drásticamente por efecto de la onda expansiva. El método es barato pero efectivo.

Se analiza a la sociedad hiperconectada con herramientas importadas de la sociedad vertical desaforada, intrínseca o propia del viejo avatar de la sociedad pasmada. Una sociedad aturdida por los medios de comunicación herméticos misteriosos, una sociedad pasiva, convertida en simple audiencia y/o espectador silencioso. No hemos querido entender que los objetos estudiados ya no están ahí, que no volverán a estar ahí. Tal adscripción y lealtad, le está costando al marketing prestigio y credibilidad profesional. Que las tipologías del consumidor pasmado, no son representativas ni útiles en la actualidad. Que no estamos ante simples cabios del consumidor o estadios temporales modales. Hay que aceptar que ha dejado de existir, el objeto, como sociedad pasmada. Los viejos avatares se alejan, productos del Big Bang en el seno de la sociedad pasmada. Los entornos digitales apenas representan los rastros de la vieja sociedad explosionada por la acción virtual.

El Análisis de redes sociales converge en la ambigüedad de los nodos y se pierde en los enlaces y flujos. Su utilidad marginal, matemática y mecánica, arrastra a las ciencias sociales en sus misterios especulativos. Tratan más de adivinar lo que pasa, que lo que dicen ellas. Por lo tanto, nos perdemos en la masa y en los números. Fueron útiles como descripción espacial de un fenómeno, pero sin marcos teóricos de referencia científica. Lo mismo sucede con el  algoritmo colibrí de Google, en realidad el buscador tratará de saber las intenciones del usuario “user intent”. Basado en una mejora de la comprensión de frases y oraciones. Lo que hace es  tratar de interpretar en su búsqueda: el cómo, el porqué, y el dónde o cuándo, tratando de saber la intención del usuario. Esta y otras combinaciones van a permitir al hegemónico buscador Google tratar de conocer la lógica y posibles cadenas de búsqueda complejas y largas, long-tail. De ahí que se diga que se “parezca” al lenguaje humano.

Ninguna herramienta de análisis y diagnóstico en la actualidad está homologada, por decir algo, a los cambios dictados por la sociedad hiperconectada. La demanda de herramientas  de análisis de nueva generación, será el nuevo boom tecnológico en arribar al mundo de los negocios tecnológicos, y al NASDAQ. Se impone la necesidad de un nuevo paradigma en el conocimiento, y en los métodos de Análisis de redes sociales.

Tribalidad digital vs. Nativo digital.

Todos estamos familiarizados con la nomenclatura o terminología digital de nueva generación, producto de la sociedad hiperconectada. El concepto de ‘Nativo Digital’ u homo sapiens digital de Marc Prensky. Es con toda probabilidad un término popular y de libre circulación e interpretación. Podríamos decir positivamente que goza de estatus de vulgaridad estándar.

Se puede ser un nativo digital (nacido después de los ‘80) y adolecer de sus cualidades intrínsecas e innatas, operativas. Para el marketing digital seria vital conocer cuando un ser nativo es OFF o es ON. SI aceptamos al nativo digital como categoría, entonces opongámosle una nueva categoría que surge como oposición necesaria. “La Tribalidad digital” entendida como sociabilidad digital, la habilidad de conversar horizontalmente independientemente de su virulidad. Y la capacidad de hacer amigos y seguidores (Followers) distribuir y compartir; tener vida y personalidad virtual real.

Sin un conocimiento fenomenológico de estos dos arquetipos, o representaciones sociales inéditas para las ciencias sociales y del comportamiento. Estaremos estudiando o analizando a seres inexistentes, o con toda probabilidad a seres evolucionados inteligibles a las técnicas del marketing basado en la sociedad pasmada. El porvenir no estará en los huevos, pero sí, con toda seguridad en el Análisis de las redes sociales y su conversaciones.

( * )   No le sirve a los efectos de este blog, el concepto clásico de ‘sociedad pasiva’. Adolece del contenido necesario descriptivo del aducido. Una sociedad sólo puede ser aducida si es pasiva. Pero el concepto en sí, no habla de los síntomas de la sociedad, expuesta a los medios de comunicación tradicionales. Cuando mucho ofrece el símil de estado catatónico terminal.

El estado de sociedad pasiva, es un estado postraumático, producto y consecuencia de estar expuesta la sociedad al vórtice de los medios de comunicación de masas durante décadas. La Sociedad Pasmada ofrece un concepto más amplio a la sociología. Habla de síntomas, antes que de las consecuencias, de interacción emocional, de frustraciones y de enajenación del instinto primario animal.

La interacción humana debe ser entendida como base biológica de nuestra conducta. La realidad analógica no permitía la continuidad evolutiva que significo el desarrollo del lenguaje. La sociedad habría entrado en un estado de “standby” inútil para la programación de la máquina de supervivencia, el hombre. La conversación horizontal ha devuelto a los homínidos nuevamente a la senda de la evolución. El homínido extrañado de su condición, nunca se sintió pasivo ante la hegemonía analógica. Antes se sintió impresionado, aturdido, vacilante, pasmado.
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Del pendrive de Ötzi, a la edad Petabyte


La web esta muerta¡No estás equivocado el sistema te equivoca! Solo es posible hacer ciencia bajo este axioma reflexivo encriptado para muchos, y desiderativo para la élite del conocimiento. Todos tenemos un sistema operativo funcional suprabiológico necesario y binario, que debe y tiene que fusionarse con la sociedad. Nuestro avatar es código fuente para la naturaleza; y para la antropología clásica y vintage, cultura animal compleja.

Toda analogía suele comportar un razonamiento caprichoso e insoportable. Dúctil para quien lo usa, y falso para quien lo sufre. Las analogías son útiles para hacer visible, lo invisible y lo que subyace a toda realidad; a veces como denuncia, otras como dogma. La cyberorganización de la humanidad es un hecho contrastado, como gusta decir a los políticos,

Un Algoritmo es el responsable de hacer útil, en términos científicos, todo el storage del conocimiento humano, y responsable de hacer inútiles todas las teorías científicas y especulativas. Ya no esperamos el nacimiento centenario de alguna personalidad científica, filosófica o politica que revolucione el conocimiento humano y el progreso, y reconfiguren la humanidad en nuevas edades. Ninguna teoría volverá a tener nombre y apellido. Los “ismos” han muerto, el código fuente remplaza a la personalidad en beneficio de la masa virtual. Es el principio binario regente del avatar de una nueva humanidad virtual.

Para Chris Anderson el editor jefe de Wired e influyente creador de la teoría economía Long Tail, y gurú tecnológico, con mayor influencia del mundo. “El diluvio de datos hace obsoleto el método científico. Todos los modelos están mal, pero algunos son útiles.” Hace diez años tal aseveración tendría consecuencias inmediatas. Simplemente la obviaríamos y no perderíamos el tiempo en refutarla, tan siquiera reflexionaríamos un segundo ante tal desatino.

Hoy día prestamos cuidada atención a sus arriesgadas teorías y reflexiones. Todo lo que se diga de la sociedad conectada y su tiempo, es revelación sin oposición, ni antagonismo, es religión. La edad del Petabyte, es la edad del cloud computing. La información fluye y se almacena más alla de la web. Hace escasos meses anunció que: “La web está muerta”. Lo corroboran los importantes cambios en su algoritmo de búsqueda de Google, llamado Colibrí (Hummingbird). ¡La información ya no reposa en la web!

“Es importante entender, en este caso, que Internet y la web no son lo mismo: mientras que internet es la estructura que permite que las computadoras se conecten entre sí, la web es apenas uno de los servicios que permiten la navegación de los usuarios por páginas y blogs. La nueva generación de teléfonos celulares inteligentes permitió que no hiciera falta la web para usar Twitter, Facebook, iTunes o radios a través de Podcasts. Esto es lo que hace, según el artículo de Anderson, que cada vez se navegue menos por la web (Chris Anderson)” ¡La web está muerta! (The Web is dead).

El primer pendrive fue un hueso

Los pueblos ágrafos perfeccionaron técnicas de almacenamiento de información, antes que la escritura, no conocían los números, pero sí “formas sofisticadas” de contar y almacenar (storage de datos) Toda organización se basa en el conocimiento y distribución social de los datos. El hombre ágrafo aprendió antes a contar que a escribir. Un hueso de animal tenía una capacidad conocida de almacenamiento de información contable. Que hoy podemos traducir en bits.

Hagamos algunas analogías caprichosas sobre el progreso del storage del conocimiento humano, donde quizás estén las raíces de esta defunción anunciada. Empecemos con mi amigo “Ötzi” un hombre que vivio hace aproximadamente 5.300 años en los Alpes austriacos, conocido como el hombre de hielo. Imagino a mi amigo del muro Ötzi, haciendo pequeñas marcas o muescas con algún instrumento de Sílex filoso sobre la superficie de algún hueso de animal. Marcas que le servirían para recordar sucesos o hechos presentes o pasados. Lo más probable seria recordar sucesos, representar o numerar cosas. La capacidad de likear experiencias. Una cualidad o factor muy relevante para la sociedad de hoy, la sociedad conectada (the likeability factor). Likear, siempre se nos ha dado bien a la especie.

Mi amigo el viejo Ötzi haría 8 muescas o más en la superficie de un hueso. Su almacenamiento equivaldría exactamente a 64 bits o rayas hechas gravadas en el hueso. Sería un primer e insipiente prototipo de analogía organizacional de almacenamiento de datos. La piedra Rosetta de basalto negro grabada en tres idiomas con el decreto de Ptolomeo V. del año 196 a. C. Almacena unos 60 KB de información aproximada en datos binarios.

En nuestro repaso cronológico no pude faltar el libro de los libros, la Biblia como modelo organizacional de información. Sabemos que sus folios actuales contienen unas 800.000 palabras, de media que ocuparían 1,2 MegaBytes, es decir 10.066.329 bits. Toda analogía suele comportar un razonamiento caprichoso e insoportable, pero no por ello menos útil.

La cyberorganización de la humanidad comenzó con las tarjetas perforadas (Hollerith) de IBM unos 100 bytes de capacidad. Luego vinieron las unidades de almacenamiento electrónico… “Los Kilobytes fueron almacenados en disquetes. Megabytes eran almacenados en los discos duros. Terabytes fueron almacenados en arreglos de discos. Y los actuales Petabytes son almacenados en la nube.

Esa progresión ha sido cada vez más acelerada. Pasamos de la analogía de la carpeta a la analogía del archivo, a la analogía de la biblioteca” ¿Pero cuál es la analogía organizacional existente para los Petabytes? Acaso nos hemos quedado sin analogías. ¿Cuál es la analogía de almacenamiento para los Gúgol? ¡No estás equivocado el sistema te equivoca!.